Usado como medio de intercambio y comercio desde la antigüedad, el oro ha sido considerado uno de los activos más valiosos y un refugio seguro para el almacenamiento. Siglos han pasado, pero su valor sigue creciendo debido a su escasez e inmunidad a la destrucción. Hoy en día, el oro sigue siendo uno de los activos más consolidados y extendidos para inversiones, especialmente a largo plazo. Para quien esté valorando incorporarlo a su cartera, esta guía definitiva sobre la predicción del precio del oro de 24 quilates por onza repasa cuánto podría costar en 2026, 2030 y más adelante.
El oro cotiza en torno a los 4.190 dólares por onza a 28 de septiembre de 2026, tras perder la barrera de los 4.200 dólares y marcar su nivel más bajo desde el 5 de agosto. La caída se ha acelerado después de que la Reserva Federal subiera los tipos de interés el 16 de septiembre —su primera subida desde julio de 2023— y de que el mercado empezara a descontar un segundo movimiento en octubre. A ello se ha sumado el rechazo de Donald Trump a la propuesta iraní para poner fin al conflicto y reabrir el estrecho de Ormuz, lo que mantiene el petróleo en niveles elevados y alimenta el temor a una inflación persistente. Desde su máximo histórico de 5.589 – 5.602 dólares, registrado el 28 – 29 de enero, el oro cotiza ya alrededor de un 25% por debajo de ese techo, aunque al cierre del 25 de septiembre todavía conservaba una subida del 13,7% en términos interanuales, según Trading Economics.
El año ha estado marcado por tres correcciones severas: la primera, de enero a febrero-marzo, tras el máximo histórico; la segunda, mucho más pronunciada, en junio, cuando el oro cayó cerca de un 12% en el mes —su peor caída mensual desde octubre de 2008— hasta tocar un mínimo de siete meses cercano a los 3.975 – 4.000 dólares; y la tercera, en curso desde mediados de agosto, que se ha intensificado en la segunda quincena de septiembre y ha llevado la cotización a un mínimo de casi dos meses, en la zona de los 4.185 dólares. Entre el segundo y el tercer episodio, el metal protagonizó una recuperación desigual: estabilización en julio en torno a los 4.065 – 4.100 dólares, avance hasta los 4.332 dólares a mediados de agosto y un repunte adicional hasta cerca de 4.700 dólares, antes de que un dólar más firme, el encarecimiento del petróleo y, finalmente, la subida de tipos de la Fed volvieran a presionar el precio a la baja.
Los objetivos de los grandes bancos de inversión para el cierre de 2026 no se han revisado todavía de forma generalizada tras la decisión de la Fed: JPMorgan en 4.500 dólares, Goldman Sachs en 4.900 dólares —cifra que el banco reiteró el 28 de agosto—, UBS cerca de 5.500 dólares y Bank of America en 4.800 dólares. La mediana de una encuesta de Reuters entre analistas se sitúa en torno a los 4.916 dólares. Con la cotización actual en torno a los 4.190 dólares, el oro ha quedado ya por debajo de los 4.400 dólares que Goldman Sachs manejaba en junio como escenario en caso de subida de tipos, y necesitaría revalorizarse alrededor de un 5% solo para alcanzar el extremo más conservador del rango institucional (4.400 – 5.500 dólares) antes de que termine el año.
La Reserva Federal elevó los tipos de interés en 25 puntos básicos en su reunión del 15 – 16 de septiembre, hasta el rango 3,75 – 4,00%, en una decisión unánime del FOMC y la primera subida desde julio de 2023. Es también el primer endurecimiento bajo la presidencia de Kevin Warsh, que ya en su discurso de Jackson Hole (28 – 29 de agosto) había advertido de que la inflación no estaba cediendo de forma significativa. El comunicado insistió en que la inflación sigue siendo elevada y en que la subida ayudará a devolverla antes al objetivo del 2%. Las nuevas proyecciones del FOMC sitúan, por amplia mayoría, los tipos a cierre de 2026 en el rango 4,00 – 4,25%, lo que anticipa otra subida antes de fin de año, y elevan la previsión de inflación hasta cerca del 3,75%. El mercado asigna ya en torno a un 70% de probabilidad a una nueva subida de 25 puntos básicos en la reunión de octubre, según el CME FedWatch Tool.
La inflación estadounidense, por su parte, se ha estabilizado más que moderado: el IPC interanual de agosto se mantuvo en el 3,4%, el mismo nivel que en julio, mientras que el mercado laboral sorprendió al alza con 162.000 nuevos empleos en agosto. La energía sigue presionando los precios, con el Brent por encima de los 100 dólares por barril ante la prolongación del conflicto con Irán, y los rendimientos del Tesoro han repuntado con fuerza: el bono a 10 años ha marcado su nivel más alto desde 2007. Esta combinación —una inflación que no cede, un banco central que ya ha empezado a subir tipos y unos rendimientos al alza— explica la presión vendedora sobre el oro en las últimas semanas.
Según el World Gold Council, la demanda mundial de oro se mantuvo estable en el segundo trimestre de 2026, en 1.268,9 toneladas, con la demanda total del primer semestre en 2.500 toneladas (+2% interanual). Sin embargo, las compras netas de los bancos centrales en el primer semestre se situaron en 345 toneladas, el nivel más bajo desde 2022 y un 17% menos que en el mismo periodo de 2025. El segundo trimestre registró un fuerte repunte, con 289 toneladas —un récord para un segundo trimestre—, lideradas por Polonia y China, que en junio añadió 14,93 toneladas a sus reservas, su vigésimo mes consecutivo de compras. Goldman Sachs Research estima que las compras oficiales se aceleraron hasta unas 100 toneladas mensuales en junio (en media de tres meses) y prevé una media de 50 toneladas al mes en el conjunto de 2026, frente a las 17 toneladas mensuales anteriores a 2022.
Este artículo tiene carácter exclusivamente informativo y no constituye una recomendación de inversión. Cualquier decisión de inversión debe tomarse teniendo en cuenta el perfil financiero individual y tras consultar con un especialista.
A 28 de septiembre de 2026, el oro cotiza en torno a los 4.190 dólares por onza troy (futuros GC1, COMEX), aproximadamente un 25% por debajo de su máximo histórico de 5.589 – 5.602 dólares, registrado el 28 – 29 de enero de 2026. Al cierre del 25 de septiembre, el metal acumulaba una caída del 6,72% en el último mes y una revalorización del 13,7% en términos interanuales, según Trading Economics.
El recorrido de 2026 ha sido de una volatilidad excepcional. Tras el máximo de enero, el oro corrigió con fuerza durante febrero y marzo, estabilizándose en torno a los 4.457 dólares hacia finales de mayo. En junio llegó una segunda corrección, mucho más severa: el metal cayó cerca de un 12% en el mes —su peor caída mensual desde octubre de 2008— hasta tocar un mínimo de siete meses próximo a los 3.975 – 4.000 dólares, en un contexto de dólar fuerte y de un primer giro hacia el tono más restrictivo de la Reserva Federal bajo la presidencia de Kevin Warsh.
Desde ese mínimo, el oro ha protagonizado una recuperación irregular: estabilización en julio en torno a los 4.065 – 4.100 dólares, avance hasta los 4.332 dólares hacia el 11 de agosto y, posteriormente, un repunte adicional de cerca del 13% en el mes que llevó al metal a rozar los 4.697 dólares a mediados de agosto —su nivel más alto desde mediados de mayo—. Desde entonces, la tendencia ha sido claramente bajista: el tramo final de agosto devolvió la cotización a la zona de los 4.440 – 4.450 dólares; a comienzos de septiembre, el cierre de un oleoducto saudí clave tras ataques con drones cerca del estrecho de Ormuz disparó el petróleo y llevó al oro hasta los 4.280 dólares; y, tras la subida de tipos de la Fed del 16 de septiembre, el metal ha perdido ese soporte hasta marcar el 28 de septiembre su nivel más bajo desde el 5 de agosto, por debajo de los 4.200 dólares.
La inflación estadounidense se ha estabilizado más que moderado: el IPC interanual de agosto se mantuvo en el 3,4%, igual que en julio, y la Fed prevé ahora que cierre el año cerca del 3,75%. El discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole (28 – 29 de agosto) reintrodujo el riesgo de una subida de tipos, y la escalada bélica en Oriente Medio terminó de inclinar la balanza: el 16 de septiembre la Fed elevó su tipo de referencia en 25 puntos básicos, hasta el rango 3,75%-4,00%, con el respaldo unánime del FOMC. Los datos posteriores —una actividad empresarial estadounidense que crece al ritmo más rápido en más de cinco años y unas peticiones semanales de subsidio por desempleo cerca de mínimos de casi 60 años— han reforzado las apuestas por un segundo movimiento: el mercado asigna en torno a un 70% de probabilidad a una subida en octubre, frente a cerca del 55% que se manejaba a comienzos de la semana anterior.
El oro no genera rendimiento, por lo que una Fed que ya ha empezado a subir tipos —en lugar de recortarlos, como se esperaba a principios de año— penaliza su atractivo frente a los bonos y los depósitos, más aún con el bono estadounidense a 10 años en su nivel más alto desde 2007 y el dólar en máximos de dos meses. La crisis en torno al estrecho de Ormuz mantiene, además, una dinámica poco habitual: en lugar de impulsar la demanda de refugio, el encarecimiento del petróleo refuerza el argumento a favor de una Fed más restrictiva. Ni siquiera las informaciones de finales de septiembre sobre un posible acuerdo por fases entre Estados Unidos e Irán —que permitiría reabrir el estrecho a cambio de aliviar el bloqueo sobre los puertos iraníes— lograron sostener al metal, y el rechazo de Trump a la propuesta iraní durante el último fin de semana ha devuelto la tensión al mercado.
La demanda física se mantiene sólida, aunque con matices. Según el World Gold Council, la demanda mundial de oro del segundo trimestre de 2026 alcanzó las 1.268,9 toneladas, con un total del primer semestre de 2.500 toneladas (+2% interanual), impulsado por la inversión y los flujos hacia ETF. Las compras netas de los bancos centrales, sin embargo, se moderaron a 345 toneladas en el primer semestre —el nivel más bajo desde 2022 y un 17% menos que en el mismo periodo de 2025—, aunque el segundo trimestre por sí solo registró un repunte notable, con 289 toneladas, un récord para un segundo trimestre, liderado por Polonia y China. En el mercado minorista, la caída de precios ha reactivado ligeramente la demanda en la India ante la temporada festiva.
Los principales bancos de inversión mantienen, por ahora, sus objetivos de precio para finales de 2026 en niveles similares a los de julio: JPMorgan en 4.500 dólares (objetivo para el cuarto trimestre, confirmado desde el 3 de julio), Goldman Sachs en 4.900 dólares (reiterado el 28 de agosto), UBS cerca de 5.500 dólares y Bank of America en 4.800 dólares. Una encuesta de Reuters entre analistas sitúa la mediana de previsiones en torno a los 4.916 dólares, dentro de un rango de 4.400 a 5.500 dólares cuyo extremo inferior queda ya alrededor de un 5% por encima de la cotización actual del metal.
Para los inversores latinoamericanos, el precio del oro no se limita a su cotización internacional en dólares. La conversión a moneda local añade una dimensión clave: cuando el peso o el real se deprecian frente al dólar, la ganancia expresada en moneda doméstica puede superar significativamente la variación del precio internacional. Lo contrario también aplica: una apreciación de la moneda local puede reducir la ganancia en moneda local incluso cuando el oro sube en dólares.
A 28 de septiembre de 2026, con el oro cotizando en torno a los 4.187,50 dólares por onza troy, la siguiente tabla muestra el precio equivalente en las principales monedas de la región y su comparación con el nivel del 1 de septiembre.
| País | Moneda | Precio actual (28 septiembre 2026) | Precio (1 septiembre 2026) |
|---|---|---|---|
| México | MXN | ≈73.139 MXN | 75.582 MXN |
| Brasil | BRL | ≈21.698 BRL | 22.896 BRL |
| Colombia | COP | ≈13.847.476 COP | 14.239.604 COP |
| Chile | CLP | ≈4.032.604 CLP | 4.125.888 CLP |
| Perú | PEN | ≈14.254 PEN | 14.905 PEN |
El retroceso del oro expresado en las cinco divisas de la tabla es menor que la caída del propio metal en dólares (cerca de un 6% desde el 1 de septiembre), porque las monedas de la región se han depreciado frente a un dólar fortalecido tras la subida de tipos de la Fed. Los casos más claros son los de Chile y Colombia: el peso chileno ha pasado a cotizar en torno a los 963 pesos por dólar y la tasa representativa del mercado (TRM) colombiana ha subido hasta los 3.306,86 pesos por dólar, frente a los 3.213,97 del 1 de septiembre, lo que ha limitado la caída del oro en moneda local a menos de un 3% en ambos países. El peso mexicano se ha debilitado hasta cerca de 17,47 unidades por dólar y el sol peruano hasta unos 3,40 soles por dólar, mientras que el real brasileño, prácticamente estable en torno a 5,18 unidades por dólar, es la divisa que menos ha compensado el retroceso del metal: en reales, el oro cae algo más de un 5% en el mes.
Fuentes: Trading Economics (tipos de cambio USD/MXN y USD/BRL, cierre del 25 de septiembre); Superintendencia Financiera de Colombia (TRM USD/COP vigente del 26 al 28 de septiembre); Dólar Online con datos de ExchangeRate-API (USD/CLP y cruce implícito USD/PEN, 27 de septiembre); TradingView (futuros de oro GC1, 28 de septiembre de 2026, 09:49 CEST). Datos calculados a 28 de septiembre de 2026.
Los indicadores técnicos de los futuros de oro (GC1) muestran, a fecha de 28 de septiembre de 2026 (07:47 GMT), un deterioro claro respecto a mediados de mes: el diario sigue en venta fuerte —ahora con todas las medias móviles en venta—, el semanal ha pasado de compra fuerte a neutral y solo el mensual se mantiene en compra fuerte. Este cambio indica que la corrección, que a mediados de septiembre parecía un ajuste de corto plazo, empieza a trasladarse al medio plazo, mientras que la estructura de largo plazo conserva, por ahora, su sesgo alcista.
| Indicador | Valor | Acción |
|---|---|---|
| RSI (14) | 32,438 | Venta |
| STOCH (9,6) | 42,993 | Venta |
| STOCHRSI (14) | 0 | Sobrevendido |
| MACD (12,26) | -31,76 | Venta |
| ADX (14) | 53,471 | Venta |
| Williams %R | -99,577 | Sobrevendido |
| CCI (14) | -239,8858 | Sobrevendido |
| ATR (14) | 89,6971 | Menor volatilidad |
| Highs/Lows (14) | -118,8281 | Venta |
| Ultimate Oscillator | 36,526 | Venta |
| ROC | -6,163 | Venta |
| Bull/Bear Power (13) | -198,9163 | Venta |
| Media móvil | Simple | Acción (S) | Exponencial | Acción (E) |
|---|---|---|---|---|
| MA5 | 4.283,60 | Venta | 4.279,61 | Venta |
| MA10 | 4.339,04 | Venta | 4.320,98 | Venta |
| MA20 | 4.387,34 | Venta | 4.370,56 | Venta |
| MA50 | 4.380,10 | Venta | 4.377,18 | Venta |
| MA100 | 4.329,34 | Venta | 4.410,17 | Venta |
| MA200 | 4.570,05 | Venta | 4.322,97 | Venta |
| Punto pivote | S3 | S2 | S1 | Pivote | R1 | R2 | R3 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Clásico | 4.262,14 | 4.276,99 | 4.285,80 | 4.300,65 | 4.309,46 | 4.324,31 | 4.333,12 |
| Fibonacci | 4.276,99 | 4.286,03 | 4.291,61 | 4.300,65 | 4.309,69 | 4.315,27 | 4.324,31 |
| Camarilla | 4.288,09 | 4.290,26 | 4.292,43 | 4.300,65 | 4.296,77 | 4.298,94 | 4.301,11 |
| Woodie's | 4.259,12 | 4.275,48 | 4.282,78 | 4.299,14 | 4.306,44 | 4.322,80 | 4.330,10 |
| DeMark's | - | - | 4.281,39 | 4.298,44 | 4.305,05 | - | - |
| Indicador | Valor | Acción |
|---|---|---|
| RSI (14) | 42,803 | Venta |
| STOCH (9,6) | 51,358 | Neutral |
| STOCHRSI (14) | 27,855 | Venta |
| MACD (12,26) | -25,18 | Venta |
| ADX (14) | 27,139 | Venta |
| Williams %R | -71,186 | Venta |
| CCI (14) | -23,5701 | Neutral |
| ATR (14) | 199,8964 | Menor volatilidad |
| Highs/Lows (14) | -4,1537 | Venta |
| Ultimate Oscillator | 55,618 | Compra |
| ROC | 2,185 | Compra |
| Bull/Bear Power (13) | -245,1942 | Venta |
| Media móvil | Simple | Acción (S) | Exponencial | Acción (E) |
|---|---|---|---|---|
| MA5 | 4.363,48 | Venta | 4.336,36 | Venta |
| MA10 | 4.397,19 | Venta | 4.351,84 | Venta |
| MA20 | 4.318,17 | Venta | 4.403,24 | Venta |
| MA50 | 4.487,24 | Venta | 4.276,54 | Venta |
| MA100 | 3.832,91 | Compra | 3.877,69 | Compra |
| MA200 | 2.975,31 | Compra | 3.273,52 | Compra |
| Punto pivote | S3 | S2 | S1 | Pivote | R1 | R2 | R3 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Clásico | 4.115,16 | 4.196,73 | 4.258,96 | 4.340,53 | 4.402,76 | 4.484,33 | 4.546,56 |
| Fibonacci | 4.196,73 | 4.251,66 | 4.285,60 | 4.340,53 | 4.395,46 | 4.429,40 | 4.484,33 |
| Camarilla | 4.281,66 | 4.294,84 | 4.308,02 | 4.340,53 | 4.334,38 | 4.347,56 | 4.360,75 |
| Woodie's | 4.105,50 | 4.191,90 | 4.249,30 | 4.335,70 | 4.393,10 | 4.479,50 | 4.536,90 |
| DeMark's | - | - | 4.227,85 | 4.324,98 | 4.371,65 | - | - |
| Indicador | Valor | Acción |
|---|---|---|
| RSI (14) | 58,023 | Compra |
| STOCH (9,6) | 28,792 | Venta |
| STOCHRSI (14) | 0 | Sobrevendido |
| MACD (12,26) | 455,98 | Compra |
| ADX (14) | 61,181 | Compra |
| Williams %R | -63,385 | Venta |
| CCI (14) | 6,7031 | Neutral |
| ATR (14) | 574,4999 | Mayor volatilidad |
| Highs/Lows (14) | 0 | Neutral |
| Ultimate Oscillator | 42,863 | Venta |
| ROC | 25,001 | Compra |
| Bull/Bear Power (13) | 350,0658 | Compra |
| Media móvil | Simple | Acción (S) | Exponencial | Acción (E) |
|---|---|---|---|---|
| MA5 | 4.281,16 | Venta | 4.342,43 | Venta |
| MA10 | 4.506,41 | Venta | 4.274,63 | Venta |
| MA20 | 4.004,15 | Compra | 3.960,57 | Compra |
| MA50 | 2.881,05 | Compra | 3.187,20 | Compra |
| MA100 | 2.254,55 | Compra | 2.575,10 | Compra |
| MA200 | 1.803,61 | Compra | 1.955,70 | Compra |
| Punto pivote | S3 | S2 | S1 | Pivote | R1 | R2 | R3 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Clásico | 3.437,66 | 3.755,83 | 4.118,66 | 4.436,83 | 4.799,66 | 5.117,83 | 5.480,66 |
| Fibonacci | 3.755,83 | 4.015,97 | 4.176,69 | 4.436,83 | 4.696,97 | 4.857,69 | 5.117,83 |
| Camarilla | 4.294,23 | 4.356,65 | 4.419,07 | 4.436,83 | 4.543,93 | 4.606,35 | 4.668,77 |
| Woodie's | 3.460,00 | 3.767,00 | 4.141,00 | 4.448,00 | 4.822,00 | 5.129,00 | 5.503,00 |
| DeMark's | - | - | 4.277,75 | 4.516,38 | 4.958,75 | - | - |
El contraste entre plazos se ha estrechado. El diario permanece en venta fuerte, con el RSI (14) en 32,4 —muy cerca de la zona de sobreventa—, el MACD en negativo (-31,76) y el precio por debajo de las doce medias móviles analizadas. El semanal ha pasado a neutral, con el MACD también en negativo (-25,18) y la media simple de 50 semanas (4.487) ya por encima de la cotización. Solo el mensual, con el RSI (14) en 58 y un MACD claramente positivo (455,98), sostiene la lectura de fondo constructiva. Varios osciladores diarios (Williams %R, CCI y STOCHRSI) señalan sobreventa, lo que no descarta rebotes técnicos de corto plazo, aunque por sí solos no alteran la tendencia bajista. Tras perder el soporte de los 4.280 – 4.300 dólares, la zona de los 4.100 – 4.150 dólares pasa a ser la referencia técnica clave a corto plazo y, por debajo, los 3.975 – 4.000 dólares del mínimo de junio. Por arriba, los 4.280 – 4.300 dólares actúan ahora como primera resistencia, seguidos de la zona de los 4.380 – 4.390 dólares, donde se concentran las medias móviles diarias de 20 y 50 sesiones.
Los factores que afectan el precio del oro en 2026 responden a una combinación de variables macroeconómicas, financieras y geopolíticas que conviene conocer antes de tomar cualquier decisión de inversión.
La inflación mantiene una correlación positiva con el precio del oro, aunque 2026 ha demostrado que esta relación no siempre se traduce en movimientos inmediatos de precio: el IPC estadounidense subió hasta el 4,2% interanual en mayo —el nivel más alto desde abril de 2023— y, pese a ello, el oro protagonizó su peor caída mensual en junio. Desde entonces, la inflación se ha estabilizado en el 3,4% durante julio y agosto, pero su resistencia —la Fed prevé ya una tasa cercana al 3,75% a cierre de año— ha llevado al banco central a subir tipos en septiembre, lo que ha pesado sobre el atractivo del oro como cobertura en las últimas semanas.
El oro cotiza en dólares estadounidenses, por lo que las variaciones del tipo de cambio inciden directamente en su precio. Un dólar débil abarata el metal para los compradores internacionales, estimula la demanda y eleva la cotización. Un dólar fuerte tiene el efecto contrario; el repunte del índice dólar (DXY) en junio, hasta su nivel más alto desde abril, coincidió precisamente con la fase más aguda de la corrección del oro. En septiembre, tras la subida de tipos de la Fed, el DXY ha vuelto a superar los 101 puntos, en máximos de dos meses, lo que ha contribuido a que el oro perdiera los 4.200 dólares.
La inestabilidad política, los conflictos armados y las crisis financieras incrementan habitualmente la demanda de oro como activo refugio, aunque septiembre de 2026 ha matizado esa regla. El año ha registrado ya tres episodios de escalada en torno a Irán: el que impulsó el máximo histórico de enero, una segunda escalada en marzo con el cierre del estrecho de Ormuz que llevó al oro a testear los 5.400 dólares, y una tercera a comienzos de septiembre, cuando Arabia Saudí cerró un oleoducto clave tras ataques con drones y se reportaron incidentes contra buques en la zona. A finales de mes, las conversaciones entre Estados Unidos e Irán para reabrir el estrecho a cambio de aliviar el bloqueo sobre los puertos iraníes se han visto frenadas por el rechazo de Trump a la última propuesta de Teherán. A diferencia de los episodios anteriores, el efecto dominante ha sido indirecto: el encarecimiento del petróleo, con el Brent por encima de los 100 dólares, ha alimentado el temor a una Fed más restrictiva, lo que ha pesado sobre el oro más de lo que la propia prima de riesgo geopolítico lo ha sostenido.
Las decisiones de los bancos centrales sobre tipos de interés afectan directamente al oro. La Reserva Federal, bajo la presidencia de Kevin Warsh, subió el 16 de septiembre su tipo de referencia en 25 puntos básicos, hasta el rango 3,75 – 4,00%, tras mantenerlo en el 3,50 – 3,75% desde el recorte de enero. Es la primera subida desde julio de 2023, y las proyecciones del FOMC apuntan a otra antes de fin de año: el mercado asigna en torno a un 70% de probabilidad a un nuevo movimiento en octubre, según el CME FedWatch Tool. A principios de año el mercado descontaba nuevos recortes; ahora el ciclo se ha invertido. Cuando los tipos suben, el coste de oportunidad de mantener oro —que no genera rendimiento— aumenta, lo que penaliza su atractivo frente a bonos y depósitos, sobre todo con el rendimiento del bono estadounidense a 10 años en máximos desde 2007.
En los últimos años, los bancos centrales, especialmente en mercados emergentes, se han convertido en uno de los principales motores de la demanda de oro. Según el World Gold Council, las compras netas de los bancos centrales se moderaron a 345 toneladas en el primer semestre de 2026 —el nivel más bajo desde 2022—, aunque el segundo trimestre por sí solo registró 289 toneladas, un récord para ese periodo del año, liderado por Polonia y China. China añadió 14,93 toneladas solo en junio, su vigésimo mes consecutivo de compras, y fue el mayor comprador identificable del mercado ese mes, según Goldman Sachs Research. Una encuesta del propio Consejo realizada en 2026 encontró que el 89% de los gestores de reservas de bancos centrales espera que las reservas oficiales globales de oro aumenten en los próximos doce meses.
La oferta de oro es limitada por naturaleza. El crecimiento de la producción minera anual está limitado a aproximadamente un 1 – 2%, y una caída en la producción o interrupciones en la cadena de suministro reducen la disponibilidad del metal y presionan los precios al alza, un factor estructural que actúa como suelo a largo plazo con independencia de las oscilaciones de corto plazo.
El fuerte movimiento del oro en 2026 —con tres correcciones severas, incluida la mayor caída mensual desde 2008 en junio— ha dejado obsoletos varios de los modelos algorítmicos publicados a principios de año. El modelo de WalletInvestor, elaborado antes de la venta masiva de junio, proyectaba una presión bajista para el oro durante el segundo semestre, con una media de unos 4.491 dólares en junio y un descenso hacia los 4.443 dólares en septiembre; el precio real llegó a caer muy por debajo de ese escenario cauteloso en junio, se recuperó con fuerza en agosto y en la segunda quincena de septiembre ha vuelto a situarse claramente por debajo de esa previsión, en torno a los 4.190 dólares actuales.
Dada esta divergencia entre los modelos algorítmicos y el comportamiento real del mercado, esta actualización prioriza los objetivos de precio publicados por los grandes bancos de inversión (JPMorgan, Goldman Sachs, UBS, Bank of America) y por la mediana de la encuesta de analistas de Reuters como referencia principal para el resto de 2026, complementados con modelos algorítmicos de previsión a largo plazo y con CoinPriceForecast para los horizontes de 2027 en adelante, donde la naturaleza especulativa de cualquier proyección es, en todo caso, mucho mayor.
Tras tres correcciones severas en lo que va de año, los objetivos de los grandes bancos de inversión para el cierre de 2026 se sitúan en un rango relativamente amplio, de 4.400 a 5.500 dólares, con la mediana de una encuesta de Reuters entre analistas en torno a los 4.916 dólares. Con el oro cotizando en torno a los 4.190 dólares tras la subida de tipos de la Fed, el metal se sitúa ya alrededor de un 5% por debajo del extremo más conservador de ese rango, y el mercado estará atento a posibles revisiones a la baja de las previsiones en las próximas semanas.
| Institución | Objetivo para el cierre de 2026 (USD) | Última actualización |
|---|---|---|
| JPMorgan | 4.500 $ (objetivo de Q4 2026) | 3 de julio de 2026 |
| Goldman Sachs | 4.900 $ | 28 de agosto de 2026 (reiterado; fijado el 20 de junio) |
| UBS | ≈5.500 $ | Mayo de 2026 (rebajado desde 5.900 $) |
| Bank of America | 4.800 $ | Julio de 2026 |
| Morgan Stanley | 5.200 $ (escenario alcista, Q4) | Condicionado a mayores entradas en ETF |
| State Street Global Advisors | 5.500 $ (escenario base) | Julio de 2026 |
| Mediana encuesta Reuters | ≈4.916 $ | Julio-agosto de 2026 |
JPMorgan, que en mayo llegó a manejar un objetivo cercano a los 6.000 dólares, lo rebajó a 4.500 dólares para el cuarto trimestre el 3 de julio, tras la fuerte corrección de junio; el banco cita una demanda más débil de lo esperado y una mayor sensibilidad del oro a los tipos de interés reales. Goldman Sachs, por su parte, recortó su objetivo de 5.400 a 4.900 dólares en junio y lo reiteró a finales de agosto, apoyándose en su tesis estructural alcista basada en las compras de los bancos centrales y la diversificación de reservas fuera del dólar. Ya en junio, el banco advirtió de que, si la Fed llegaba a subir tipos, el oro podría terminar el año en torno a los 4.400 dólares, un nivel que el mercado ha perforado a la baja tras la decisión de septiembre. La divergencia entre estos objetivos —de 4.400 a 5.500 dólares— ilustra la incertidumbre genuina que rodea al mercado del oro tras un año marcado ya por dos correcciones de doble dígito y una tercera en curso que la subida de tipos ha intensificado.
El detonante de la corrección de junio fue, sobre todo, monetario. El 5 de junio, un dato de empleo estadounidense mejor de lo esperado provocó una caída intradía de 146,50 dólares en el oro —su mayor movimiento en un solo día en más de tres meses—, mientras el índice dólar tocaba su nivel más alto desde abril y el rendimiento del bono a 10 años superaba el 4,50%. La primera reunión de Kevin Warsh como presidente de la Fed, el 16 – 17 de junio, no ofreció señales claras sobre el calendario de futuros recortes, y Goldman Sachs llegó a retirar por completo cualquier expectativa de bajada de tipos en 2026 de su escenario, trasladándola a 2027.
La corrección se aceleró hasta finales de junio: el oro cayó por cuarta semana consecutiva, perdiendo el nivel de los 4.000 dólares de forma intrasemanal por primera vez desde noviembre de 2025, y cerró el mes con una caída aproximada del 12,1%, la mayor desde octubre de 2008. Julio trajo estabilización más que rebote: el World Gold Council situó el valor razonable del oro en torno a los 4.100 dólares (±5%) a mediados de mes, y en la reunión del 29 de julio la Fed mantuvo tipos, aunque con tres disidencias a favor de subirlos, un giro que se materializó finalmente en la reunión de septiembre.
El consenso institucional para 2027 se concentra, en líneas generales, en el rango de 5.000 a 5.600 dólares, con JPMorgan Global Research situando su previsión en 5.400 dólares para el cuarto trimestre de 2027, un objetivo cercano al de Goldman Sachs, cuya proyección estructural a largo plazo apunta a un nivel similar aunque el banco no ha publicado todavía un objetivo oficial específico para 2027.
| Institución | Objetivo 2027 (USD/oz) |
|---|---|
| JPMorgan | 5.400 $ (Q4 2027) |
| Goldman Sachs | ≈5.600 $ (extrapolado de su visión estructural a largo plazo) |
| Deutsche Bank | 5.150 $ (suelo) |
| Yardeni Research | 8.000 $ |
| Westpac | ≈5.000 $ (pico en el primer trimestre) |
Entre los principales factores que sustentan este consenso alcista para 2027 destacan la continuidad de las compras de los bancos centrales, los flujos hacia ETF de oro y la persistencia de la incertidumbre fiscal en Estados Unidos. Cualquier giro de la Reserva Federal hacia recortes de tipos —hoy más lejano, después de que el banco central haya empezado a subirlos en septiembre— sería un catalizador adicional para el metal; por el contrario, un ciclo de subidas más largo de lo previsto obligaría probablemente a revisar a la baja estas proyecciones.
Según las proyecciones de modelos algorítmicos de previsión a largo plazo disponibles a mayo de 2026, 2028 se perfila como un año de fuerte apreciación para el oro. El metal comenzaría el año en torno a los 7.448 dólares en enero y cerraría diciembre cerca de los 9.910 dólares, lo que representa una apreciación acumulada de aproximadamente el 33% a lo largo del año. Estas cifras deben leerse con cautela: son sustancialmente más elevadas que el consenso institucional actual para 2027 (5.000 – 5.600 dólares), lo que subraya lo especulativo de cualquier proyección a más de un año vista tras un ejercicio 2026 tan volátil.
| Mes | Apertura | Cierre | Mínimo | Máximo | Variación |
|---|---|---|---|---|---|
| Enero 2028 | 7.448 | 7.724 | 7.338 | 8.110 | +3,7 % |
| Febrero 2028 | 7.724 | 8.089 | 7.685 | 8.493 | +4,7 % |
| Marzo 2028 | 8.089 | 8.230 | 7.819 | 8.642 | +1,7 % |
| Abril 2028 | 8.230 | 8.740 | 8.230 | 9.177 | +6,2 % |
| Mayo 2028 | 8.740 | 8.690 | 8.256 | 9.125 | -0,6 % |
| Junio 2028 | 8.690 | 8.891 | 8.446 | 9.336 | +2,3 % |
| Julio 2028 | 8.891 | 9.058 | 8.605 | 9.511 | +1,9 % |
| Agosto 2028 | 9.058 | 9.620 | 9.058 | 10.101 | +6,2 % |
| Septiembre 2028 | 9.620 | 9.597 | 9.117 | 10.077 | -0,2 % |
| Octubre 2028 | 9.597 | 9.532 | 9.055 | 10.009 | -0,7 % |
| Noviembre 2028 | 9.532 | 9.693 | 9.208 | 10.178 | +1,7 % |
| Diciembre 2028 | 9.693 | 9.910 | 9.415 | 10.406 | +2,2 % |
Fuente: modelos algorítmicos de previsión a largo plazo, datos disponibles a mayo de 2026. Estas proyecciones deben interpretarse con cautela, dada su naturaleza altamente especulativa. Como referencia adicional, CoinCodex sitúa su horizonte 2028 en el rango 6.219 – 6.350 $ y WalletInvestor en torno a 6.014 – 6.521 $, sustancialmente por debajo de este escenario.
Según estos mismos modelos, 2029 continuaría la tendencia alcista iniciada en 2028, aunque con un ritmo de crecimiento más irregular. El año abriría en torno a los 9.910 dólares en enero y cerraría diciembre cerca de los 11.456 dólares, con una apreciación acumulada de aproximadamente el 16%.
| Mes | Apertura | Cierre | Mínimo | Máximo | Variación |
|---|---|---|---|---|---|
| Enero 2029 | 9.910 | 10.524 | 9.910 | 11.050 | +6,2 % |
| Febrero 2029 | 10.524 | 9.978 | 9.479 | 10.524 | -5,2 % |
| Marzo 2029 | 9.978 | 9.793 | 9.303 | 10.283 | -1,9 % |
| Abril 2029 | 9.793 | 10.179 | 9.670 | 10.688 | +3,9 % |
| Mayo 2029 | 10.179 | 9.906 | 9.411 | 10.401 | -2,7 % |
| Junio 2029 | 9.906 | 9.815 | 9.324 | 10.306 | -0,9 % |
| Julio 2029 | 9.815 | 9.876 | 9.382 | 10.370 | +0,6 % |
| Agosto 2029 | 9.876 | 10.488 | 9.876 | 11.012 | +6,2 % |
| Septiembre 2029 | 10.488 | 9.973 | 9.474 | 10.488 | -4,9 % |
| Octubre 2029 | 9.973 | 10.509 | 9.973 | 11.034 | +5,4 % |
| Noviembre 2029 | 10.509 | 10.787 | 10.248 | 11.326 | +2,6 % |
| Diciembre 2029 | 10.787 | 11.456 | 10.787 | 12.029 | +6,2 % |
Las proyecciones algorítmicas para la primera mitad de 2030 muestran una corrección moderada tras los máximos alcanzados a finales de 2029. El año comenzaría en torno a los 11.456 dólares y registraría una tendencia descendente hasta junio, cuando el cierre se situaría cerca de los 9.883 dólares.
| Mes | Apertura | Cierre | Mínimo | Máximo | Variación |
|---|---|---|---|---|---|
| Enero 2030 | 11.456 | 11.237 | 10.675 | 11.799 | -1,9 % |
| Febrero 2030 | 11.237 | 10.882 | 10.338 | 11.426 | -3,2 % |
| Marzo 2030 | 10.882 | 10.516 | 9.990 | 11.042 | -3,4 % |
| Abril 2030 | 10.516 | 10.369 | 9.851 | 10.887 | -1,4 % |
| Mayo 2030 | 10.369 | 10.094 | 9.589 | 10.599 | -2,7 % |
| Junio 2030 | 10.094 | 9.883 | 9.389 | 10.377 | -2,1 % |
Fuente: modelos algorítmicos de previsión 2028 – 2030, datos disponibles a mayo de 2026. Como referencia institucional independiente, CoinCodex proyecta un rango de 6.138 – 8.143 $ para 2030 y WalletInvestor de 7.547 – 8.144 $, sensiblemente por debajo de este escenario, mientras que Yardeni Research mantiene un escenario alcista de 10.000 $.
Las perspectivas para el oro en el horizonte 2026 – 2031 están marcadas por una combinación de factores estructurales que, en su mayoría, apuntan al alza: compras de los bancos centrales —aunque moderadas en el primer semestre de 2026 respecto a años anteriores—, riesgos de inflación persistente, tensiones geopolíticas recurrentes con Irán y un proceso gradual de diversificación de reservas alejándose del dólar estadounidense. Al mismo tiempo, el año 2026 ha demostrado que estos factores estructurales no impiden correcciones severas de corto plazo, como la caída de junio, la mayor desde 2008, o la que ha seguido a la subida de tipos de septiembre.
Entre los principales catalizadores que podrían sostener el precio en los próximos años destacan los siguientes. Los bancos centrales de mercados emergentes, encabezados por Polonia y China —este último con veinte meses consecutivos de compras hasta junio—, mantienen un ritmo de acumulación relevante, aunque el primer semestre de 2026 registró el nivel más bajo desde 2022. La inflación estadounidense, estabilizada en el 3,4% durante julio y agosto, sigue muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. La incertidumbre geopolítica, con episodios recurrentes de tensión en torno a Irán —el más reciente, con el cierre de un oleoducto saudí clave a comienzos de septiembre y el rechazo estadounidense a la última propuesta de paz iraní—, mantiene elevada la prima de riesgo global. Y la creciente desconfianza en los activos denominados en dólares impulsa la demanda de activos alternativos de reserva.
Entre los factores de riesgo a la baja figura, en primer lugar, la política monetaria de la Reserva Federal: el mercado ha pasado de descontar recortes de tipos a principios de año a asistir en septiembre a la primera subida en tres años, con una probabilidad de en torno al 70% de otra en octubre, un entorno que incrementa el coste de oportunidad de mantener oro. Un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que permita reabrir el estrecho de Ormuz o una moderación sostenida de la inflación también podría reducir la demanda de activo refugio.
| Año | Precio a mitad de año | Precio a fin de año | Fuente |
|---|---|---|---|
| 2027 | 4.517,46 US$ | 4.419,12 US$ | WalletInvestor |
| 2028 | 7.049,00 US$ | 7.165,00 US$ | CoinPriceForecast |
| 2029 | 7.530,00 US$ | 8.320,00 US$ | CoinPriceForecast |
| 2030 | 8.791,00 US$ | 8.874,00 US$ | CoinPriceForecast |
| 2031 | 9.455,00 US$ | 10.027,00 US$ | CoinPriceForecast |
Fuente: WalletInvestor, CoinPriceForecast. La dispersión entre modelos (el propio WalletInvestor proyecta un cierre de 2027 casi 40% inferior al de CoinPriceForecast para el mismo año) ilustra la incertidumbre inherente a cualquier proyección algorítmica a varios años vista.
El horizonte a diez años para el oro presenta un escenario predominantemente alcista, sustentado en factores estructurales de largo plazo: la diversificación de reservas por parte de los bancos centrales, la erosión gradual de la confianza en los sistemas monetarios basados en el dólar, la escasez creciente del metal —con un crecimiento de la producción minera limitado a un 1 – 2% anual— y la demanda industrial emergente.
La historia reciente respalda esta visión. Tras la crisis financiera de 2008, el oro experimentó una caída inicial junto al resto de activos, pero en los años siguientes protagonizó una de sus mayores remontadas históricas. Este patrón —corrección brusca seguida de recuperación estructural— se ha repetido en ciclos posteriores, incluido el propio 2026: el mínimo de siete meses de junio fue seguido, en cuestión de semanas, por una recuperación de más del 15% hacia mediados de agosto.
Los porcentajes de cambio de la siguiente tabla se calculan respecto al precio de referencia de 4.617,90 dólares por onza (15 de mayo de 2026). A 28 de septiembre de 2026, el oro cotiza en torno a los 4.190 dólares, un nivel sensiblemente inferior al de esa referencia.
| Año | Precio a mitad de año | Precio a fin de año | Cambio acumulado |
|---|---|---|---|
| 2027 | 5.539 US$ | 6.063 US$ | +31 % |
| 2028 | 7.049 US$ | 7.165 US$ | +55 % |
| 2029 | 7.530 US$ | 8.320 US$ | +80 % |
| 2030 | 8.791 US$ | 8.874 US$ | +92 % |
| 2031 | 9.455 US$ | 10.027 US$ | +117 % |
| 2032 | 10.451 US$ | 11.123 US$ | +141 % |
| 2033 | 11.234 US$ | 11.866 US$ | +157 % |
| 2034 | 12.494 US$ | 12.637 US$ | +174 % |
| 2035 | 12.675 US$ | 13.060 US$ | +183 % |
| 2036 | 13.620 US$ | 14.177 US$ | +207 % |
| 2037 | 14.732 US$ | 15.284 US$ | +231 % |
Fuente: CoinPriceForecast.com. Datos del 15 de mayo de 2026, no revisados tras la corrección de junio. Como referencia cruzada más reciente (agosto de 2026), el propio CoinPriceForecast proyecta en su modelo en vivo un cierre de 2027 de 4.955 – 5.058 $ y de 2028 de 6.219 – 6.350 $, sensiblemente por debajo de las cifras de mayo recogidas en esta tabla, lo que subraya cuánto ha cambiado el punto de partida tras la corrección de junio.
Prever el precio del oro en 2040 es altamente especulativo e incierto. Una miríada de factores impacta el precio del oro en todos los plazos, y su interacción hace que las predicciones a largo plazo sean poco fiables, algo que 2026 —con tres correcciones de doble dígito en un mismo año— ha demostrado con claridad.
Las predicciones para los próximos 20 años dependerán de las condiciones económicas globales: inflación, tasas de interés, fluctuaciones de divisas y docenas de otros factores. Las tensiones geopolíticas, las disputas comerciales y la inestabilidad política pueden afectar el sentimiento de los inversionistas y aumentar la demanda de oro como activo refugio.
Extendiendo la visión más allá de 2037, el horizonte hasta 2046 presenta un escenario aún más especulativo. Analistas de JPMorgan han señalado que el precio del oro podría acercarse a los 8.000 dólares por onza hacia finales de esta década, siempre que los inversores privados destinen más capital al metal, mientras que otros modelos algorítmicos proyectan que el oro podría superar los 15.000 dólares hacia mediados de la década de 2030, aunque la incertidumbre en horizontes superiores a diez años es extremadamente elevada.
Factores como la posible adopción de nuevos sistemas monetarios internacionales, el impacto de la inteligencia artificial en los mercados financieros y los desafíos ambientales globales podrían redefinir el papel del oro en la economía mundial. La escasez creciente del metal debido a la explotación histórica de las reservas más accesibles ejercerá una presión significativa sobre los precios, mientras que las aplicaciones emergentes en nanotecnología y medicina podrían crear nuevas fuentes de demanda industrial.
El precio del oro ha fluctuado a lo largo del último siglo, marcado por hitos que reflejan las grandes transformaciones económicas y geopolíticas globales.
En 1920, el oro cotizaba a 20,67 dólares por onza, precio fijado por el patrón oro vigente. En 1934, el presidente Roosevelt estableció un nuevo precio oficial de 35 dólares mediante la Gold Reserve Act, al tiempo que prohibía la tenencia privada del metal. Esta paridad se mantuvo durante décadas como pilar del sistema monetario internacional de Bretton Woods.
En 1971, el presidente Nixon puso fin a la convertibilidad del dólar en oro, liberando el precio del metal a las fuerzas del mercado. La combinación de alta inflación, inestabilidad política y tensiones geopolíticas llevó al oro a su entonces máximo histórico de 850 dólares por onza en enero de 1980.
Durante las décadas de 1980 y 1990, el precio retrocedió de forma sostenida desde esos máximos, llegando a cotizar en torno a los 300 – 350 dólares a finales de los noventa, en un contexto de baja inflación y solidez del dólar.
La crisis financiera global de 2008 marcó el inicio de un nuevo ciclo alcista: el oro superó los 1.000 dólares por onza por primera vez en marzo de ese año. En septiembre de 2011 alcanzó un máximo histórico de aproximadamente 1.921 dólares, impulsado por la crisis de deuda soberana europea y la política monetaria expansiva de la Reserva Federal. Tras ese pico, el metal corrigió hasta alrededor de 1.050 dólares en 2015.
La recuperación se aceleró a partir de 2019 y, especialmente, durante la pandemia de 2020, cuando el oro superó los 2.000 dólares por primera vez. En 2024 rompió la barrera de los 2.400 dólares, y a lo largo de 2025 encadenó máximos históricos sucesivos, hasta superar los 4.000 dólares en octubre de ese año. El 28 – 29 de enero de 2026 el oro marcó su máximo histórico absoluto, entre 5.589 y 5.602 dólares por onza según la fuente consultada. Desde entonces, el metal ha atravesado tres correcciones distintas —la de febrero-marzo, la mucho más pronunciada de junio (la peor caída mensual desde 2008) y una tercera, en curso desde mediados de agosto, provocada por la escalada en el estrecho de Ormuz y por la primera subida de tipos de la Fed en tres años— que lo sitúan en torno a los 4.190 dólares actuales, su nivel más bajo desde principios de agosto.
| Mes | Apertura | Cierre | Mínimo | Máximo | Variación |
|---|---|---|---|---|---|
| Enero 2026 | 4.333,00 | 4.865,35 | 4.310,01 | 5.595,46 | +12,75 % |
| Febrero 2026 | 4.799,72 | 5.277,90 | 4.404,12 | 5.279,56 | +8,48 % |
| Marzo 2026 | 5.376,69 | 4.672,01 | 4.098,87 | 5.419,25 | -11,48 % |
| Abril 2026 | 4.672,02 | 4.622,59 | 4.509,96 | 4.889,70 | -1,06 % |
| Mayo 2026 | 4.622,59 | ≈4.521,91 | ≈4.373,76 | ≈4.766,00 | ≈-2,2 % |
| Junio 2026 | 4.521,91 | 4.005,95 | 3.944,23 | 4.546,44 | -11,4 % |
| Julio 2026 | 4.005,95 | 4.100,00 | 3.975,00 | ≈+4.150,00 | ≈+2.35 % |
| Agosto 2026 | ≈4.100,00 | 4.450,79 | ≈4.084,00 | ≈4.697,00 | +10,09 % |
| Septiembre 2026 (parcial) | 4.450,79 | 4.187,50 | 4.184,40 | ≈<4.510,00/td> | ≈-5,9 % |
A corto plazo, el oro puede ser una opción favorable para inversores individuales que buscan protegerse contra riesgos de mercado y preservar capital, aunque 2026 ha demostrado que los movimientos de corto plazo pueden ser bruscos e impredecibles en ambas direcciones: la corrección de junio, la mayor caída mensual desde 2008, es un buen ejemplo de ello. Es considerado un activo seguro y valioso en tiempos de incertidumbre económica o volatilidad en los mercados, pero funciona mejor como herramienta de cobertura que como apuesta especulativa a corto plazo.
A mediano plazo, factores como la inflación, las políticas de los bancos centrales y las condiciones generales del mercado influyen en su precio. Con una inflación estadounidense estabilizada en el 3,4% y una Reserva Federal que, bajo la presidencia de Kevin Warsh, ya ha subido tipos en septiembre y deja abierta otra subida en octubre, las perspectivas de medio plazo son más exigentes que a principios de año. El oro puede seguir formando parte de una estrategia de preservación de riqueza y diversificación, pero la posibilidad de nuevas correcciones inducidas por la política monetaria debe tenerse en cuenta.
A largo plazo, su desempeño depende de tendencias económicas globales, fluctuaciones de divisas y la dinámica de oferta y demanda. Su mayor ventaja es su valor históricamente alto, lo que lo convierte en un depósito de riqueza a lo largo de los siglos, no porque nunca fluctúe, sino porque preserva el poder adquisitivo en horizontes de varias décadas de una forma en que las monedas fiduciarias, históricamente, no lo han hecho.
En general, las perspectivas para los próximos años siguen siendo positivas, aunque más moderadas que las manejadas a principios de 2026. A medida que las economías crecen y las poblaciones aumentan, la demanda de oro, especialmente en mercados emergentes, podría incrementarse. Dado que la oferta de oro es limitada y la extracción de nuevas reservas es cada vez más difícil, el panorama a largo plazo para los precios del oro podría ser optimista, aunque los inversores deben estar preparados para una volatilidad de corto plazo considerablemente mayor de la que el propio mercado anticipaba hace apenas unos meses.
Los datos, previsiones de precio e indicadores técnicos citados en este artículo se basan en las siguientes fuentes:
Datos actualizados a 28 de septiembre de 2026. Todas las previsiones incluidas en este artículo tienen carácter exclusivamente informativo y no constituyen asesoramiento financiero.
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Los datos de predicción se basan en la información disponible durante la última semana de septiembre de 2026. Las predicciones tienen carácter analítico y no constituyen una recomendación de inversión. J2T es un bróker CFD regulado (licencia CySEC).