El pronóstico euro dólar hoy sitúa la cotización del par EUR/USD en 1,1550, según datos de TradingView (OANDA) del 14 de septiembre de 2026. La sesión se mueve en un rango entre 1,1534 y 1,1598, con el par retrocediendo un 0,43 % frente al cierre previo y marcando su nivel más débil desde mediados de agosto. El movimiento confirma la reversión de la tendencia alcista que había dominado el mes anterior: desde el máximo mensual de 1,1712 alcanzado el 20 y 21 de agosto —un doble techo que ha actuado como techo estructural— el par acumula un retroceso superior a 150 pips en poco más de tres semanas.
El detonante de este giro no es geopolítico, sino de política monetaria estadounidense. El IPC de agosto, publicado el 11 de septiembre, confirmó la tasa interanual en el 3,4 %, sin cambios frente a julio, pero con una subyacente que sorprendió al alza: el 0,3 % mensual superó las previsiones del 0,2 %, aunque la lectura interanual bajó al 2,4 % desde el 2,5 %, su nivel más bajo desde marzo de 2021. Ese dato, sumado a un informe de empleo de agosto muy superior a lo esperado —162.000 nóminas no agrícolas frente a las 53.000 previstas por el consenso, con la tasa de paro estable en el 4,1 %—, ha llevado a los mercados a asignar entre un 85 % y un 90 % de probabilidad a una subida de tipos de la Reserva Federal el 16 de septiembre, un giro completo frente al escenario de pausa prolongada que dominaba hace apenas un mes.
En el frente europeo, el Banco Central Europeo subió sus tres tipos de interés oficiales 25 puntos básicos el 10 de septiembre, situando la facilidad de depósito en el 2,50 %, la de financiación principal en el 2,65 % y la de crédito marginal en el 2,90 %, con efecto desde el 16 de septiembre. La presidenta Christine Lagarde calificó la decisión de «no-brainer» ante una inflación de la eurozona que se aceleró al 3,3 % en agosto —su nivel más alto en tres años—, impulsada por un componente energético que se disparó al 14,3 % interanual. El mercado ya descuenta al menos una subida adicional del BCE antes de fin de año, posiblemente en la reunión del 28 y 29 de octubre. La reacción inicial del par a la decisión del BCE fue de apreciación limitada —cayó a 1,1595 en las horas posteriores al anuncio antes de recuperarse a 1,1620— porque la subida ya estaba plenamente descontada por el mercado; el verdadero motor de las últimas sesiones ha sido la revalorización de las expectativas sobre la Fed.
El telón de fondo geopolítico se ha deteriorado de forma sustancial desde la última actualización de este análisis. Lo que en agosto se describía como un estancamiento de las negociaciones sobre el estrecho de Ormuz es hoy una guerra abierta entre Estados Unidos, Israel e Irán que se prolonga desde finales de febrero de 2026, con el estrecho de Ormuz funcionalmente cerrado desde el 4 de marzo. El tráfico marítimo por la ruta se mantiene por debajo del 10 % de su nivel previo al conflicto, y en la primera quincena de septiembre Estados Unidos ha destruido varios petroleros iraníes mientras Irán reivindica ataques contra buques estadounidenses en la zona. El petróleo Brent cotiza en torno a los 107 dólares por barril y el WTI cerca de los 103 dólares, ambos en niveles que no se veían desde julio. Pese a la magnitud del conflicto, su correlación con el EUR/USD se ha diluido: el consenso de la conferencia APPEC celebrada en Singapur a comienzos de mes concluyó que el enfrentamiento no tiene visos de resolución a corto plazo y que el mercado petrolero debe tratarlo como un nuevo suelo estructural, no como una prima de riesgo transitoria.
Los niveles técnicos clave bajo monitoreo se han recolocado a la baja tras el giro de las últimas tres semanas. El soporte inmediato se sitúa en la zona 1,1534 a 1,1562 (mínimo de la sesión y soporte del pivote semanal), con la resistencia concentrada en 1,1594 a 1,1610 (pivote diario y semanal) y una resistencia estructural más amplia en 1,1690 a 1,1712, correspondiente al doble techo de agosto. El sentimiento técnico se ha revertido con la misma intensidad con la que se había recalentado en agosto: el marco diario ha pasado de compra fuerte a venta fuerte, con once de doce señales de medias móviles en venta, mientras que los marcos semanal y mensual se mantienen en neutral, reflejando que la estructura de más largo plazo todavía no ha confirmado el cambio de tendencia.
Los indicadores de momentum reflejan con claridad el deterioro de corto plazo. En el marco diario, el RSI(14) se sitúa en 41,884, en zona de venta pero todavía lejos de la sobreventa extrema, mientras que el Williams %R en −88,888 y el CCI(14) en −225,36 sí entran en sobreventa, una divergencia que sugiere que el movimiento bajista podría estar perdiendo fuelle en el muy corto plazo incluso mientras la tendencia diaria sigue marcando venta fuerte. El MACD(12,26) diario se mantiene, no obstante, en terreno positivo con señal de compra en 0,002, un matiz que contradice parcialmente al resto del cuadro y reduce la convicción de la señal bajista. El consenso de medias móviles del marco diario arroja once señales de venta frente a una sola de compra —la MA50 simple, en 1,1535—, un vuelco completo respecto al 11 de compras frente a 1 de venta que este mismo análisis registraba a finales de agosto. En el marco semanal la lectura es de empate técnico, con seis medias en compra y seis en venta, y en el mensual las medias móviles se inclinan a compra (siete frente a cinco) mientras los indicadores de momentum se reparten de forma equilibrada, dejando la señal global mensual en neutral.
El pronóstico euro dólar para el conjunto de 2026 se ha vuelto más cauto tras el giro hawkish de la Reserva Federal: el consenso de analistas sitúa ahora al par EUR/USD oscilando entre 1,13 y 1,24, con un precio promedio anualizado en torno a 1,17 a 1,19, un rango más estrecho y más bajo que el manejado hace tres semanas. La última encuesta de bancos de inversión de Exchange Rates UK Research, del 23 de agosto, ya apuntaba a una mediana de 1,15 para el tercer trimestre de 2026 —un nivel que el mercado ha alcanzado casi con exactitud— antes de una recuperación hacia 1,165 en el cuarto trimestre.
El escenario de referencia para el pronóstico dólar euro en 2026 descansa ahora en tres ejes fundamentales, todos ellos revisados en las últimas dos semanas. Primero, la reconfiguración completa de las expectativas sobre la Reserva Federal: de una pausa prolongada asumida hasta agosto se ha pasado a una probabilidad de entre el 85 % y el 90 % de una subida de 25 puntos básicos el 16 de septiembre, que llevaría el rango de los fondos federales al 3,75 %-4,00 %. Segundo, el Banco Central Europeo ya ha ejecutado su segunda subida del año —al 2,50 % de tasa de depósito, efectiva desde el 16 de septiembre— y ha dejado la puerta abierta a una tercera en octubre si la inflación de la eurozona no da señales de moderación. Tercero, la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que se prolonga desde finales de febrero sin visos de resolución, mantiene el petróleo Brent por encima de los 100 dólares y actúa como un impuesto inflacionario persistente sobre ambas economías, complicando la tarea de ambos bancos centrales por igual.
Dentro de este contexto, la dispersión entre bancos de inversión se ha ampliado notablemente. Scotiabank, ABN AMRO, CIBC, ING, MUFG, National Bank of Canada, TD Economics y UBS mantienen objetivos de 1,20 o superiores para el cierre de 2026 o el primer semestre de 2027, apoyados en la tesis estructural de desdolarización y en la expectativa de que la Fed termine cediendo más terreno que el BCE a medio plazo. En el extremo opuesto, HSBC y JPMorgan proyectan un descenso hacia 1,10, mientras que Goldman Sachs y Danske Bank —bancos que hasta julio mantenían objetivos alcistas de 1,25— han recortado su previsión hasta 1,12 ante la persistencia del diferencial de tipos a favor del dólar. Citi se mantiene como la voz más bajista de forma consistente, con un objetivo de 1,13 a 1,14.
Los niveles técnicos críticos bajo monitoreo se han desplazado a la baja. El soporte inmediato se sitúa en la zona de 1,1534 a 1,1562, con el siguiente nivel relevante en la retroceso de Fibonacci del 61,8 % en 1,1472, señalado por varios analistas técnicos como el punto donde una ruptura confirmaría una corrección más profunda hacia el rango de julio. La resistencia se concentra en 1,1690 a 1,1712, el doble techo formado los días 20 y 21 de agosto, y por encima, en el máximo anual de 1,2019 registrado el 27 de enero. El cuarto trimestre de 2026 sigue siendo, en el escenario base, el período de mayor potencial alcista para el euro, pero ahora condicionado a que la Fed confirme que la subida de septiembre es un movimiento aislado y no el inicio de un nuevo ciclo de endurecimiento.
| Mes | Apertura | Cierre | Mínimo | Máximo | Cambio |
|---|---|---|---|---|---|
| Julio 2026 (dato real) | 1,142 | 1,139 | 1,1325 | 1,1483 | −0,3 % |
| Agosto 2026 (dato real) | 1,139 | 1,160 | 1,1535 | 1,1712 | +1,8 % |
| Septiembre 2026 (en curso) | 1,160 | 1,152 | 1,1450 | 1,1650 | −0,7 % |
| Octubre 2026 | 1,152 | 1,162 | 1,1440 | 1,1660 | +0,9 % |
| Noviembre 2026 | 1,162 | 1,169 | 1,1550 | 1,1730 | +0,6 % |
| Diciembre 2026 | 1,169 | 1,175 | 1,1650 | 1,1810 | +0,5 % |
Julio y agosto corresponden a datos reales; agosto cerró en la zona de 1,160 tras marcar un máximo mensual de 1,1712 el 20-21 de agosto (doble techo) y perder después ese impulso. Septiembre está en curso: el par cotiza en 1,1550 el día 14, tras alcanzar un mínimo intramensual de 1,1534, en plena antesala de la decisión de la Fed del 16 de septiembre. Los meses siguientes son proyecciones que incorporan una subida de la Fed en septiembre, una posible subida adicional del BCE en octubre, y la persistencia del conflicto en Oriente Medio como factor de fondo.
El pronóstico euro dólar 2027 proyecta un año de mayor amplitud de movimiento que 2026, reflejo de la creciente divergencia de opiniones entre bancos de inversión tras el doble giro hawkish de la Fed y el BCE en septiembre. El consenso sitúa al par EUR/USD entre 1,10 y 1,29 durante 2027, con un promedio anualizado en torno a 1,19 a 1,21, prácticamente el mismo centro de gravedad que en la actualización anterior, pero sostenido ahora sobre una base de partida más baja y una dispersión de opiniones bancarias notablemente mayor.
El escenario de referencia contempla tres fases. En el primer trimestre, el par podría prolongar la fase correctiva iniciada en septiembre de 2026, moviéndose en un rango de 1,13 a 1,18 mientras el mercado digiere el impacto pleno de la subida de la Fed y evalúa si el banco central estadounidense retoma el ciclo de recortes o mantiene una postura restrictiva prolongada. A partir del segundo trimestre, si el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán muestra signos de contención —aunque no necesariamente de resolución completa— y el diferencial de política monetaria vuelve a inclinarse hacia el BCE, el par tendría margen para escalar hacia la zona de 1,17 a 1,21. El tercer trimestre concentra el mayor potencial alcista, con el par pudiendo testear la región de 1,22 a 1,25 si la Fed inicia recortes ante el enfriamiento del mercado laboral, antes de una consolidación hacia 1,21 a 1,22 en el cierre de año.
El factor diferenciador para 2027 sigue siendo el Banco Central Europeo, que llega al año con dos subidas ya ejecutadas en 2026 —en junio y en septiembre— y una tercera no descartada para octubre. Las proyecciones del propio BCE, publicadas el 10 de septiembre, sitúan la inflación de la eurozona en el 3,0 % para 2026 (sin cambios respecto a junio), pero revisadas al alza hasta el 2,5 % para 2027 (desde el 2,3 % anterior) y el 2,1 % para 2028 (desde el 2,0 %), como consecuencia directa de la persistencia del choque energético derivado de la guerra en Oriente Medio. La inflación subyacente se proyecta en el 2,5 % para 2026 y 2027, y el 2,3 % para 2028. El crecimiento del PIB de la eurozona también se revisó al alza, hasta el 0,9 % en 2026 y el 1,4 % en 2027, reflejo de una resiliencia económica mayor de lo previsto pese al choque energético.
Desde la perspectiva del dólar, el rango de incertidumbre para 2027 se ha ampliado considerablemente. Si la subida de la Fed de septiembre resulta ser un movimiento aislado motivado por un repunte puntual de la inflación subyacente y el banco central retoma después una senda de normalización, el diferencial de tipos se estrecharía en favor del euro. Si, por el contrario, la inflación estadounidense —alimentada por el encarecimiento sostenido del petróleo— obliga a la Fed a encadenar subidas adicionales, el dólar podría mantener o incluso ampliar su ventaja de rendimiento, un escenario que firmas como Capital Economics ya contemplan con una segunda subida en diciembre de 2026 y una tercera en marzo de 2027.
Entre las instituciones con proyecciones públicas para el horizonte 2027, Scotiabank (1,20 en el cuarto trimestre de 2026 y 1,21 en el segundo de 2027), Nomura (1,22 en el primer trimestre de 2027 y 1,25 en el cuarto) y UBS, ABN AMRO, CIBC, ING, MUFG y TD Economics (todos en 1,20 o superior) representan el bloque más alcista. En el extremo opuesto, HSBC y JPMorgan proyectan 1,10 para mediados de 2027, mientras que Goldman Sachs y Danske Bank —que en julio compartían el objetivo alcista de 1,25 con Deutsche Bank— han recortado su previsión hasta 1,12, y Citi mantiene su histórica cautela con un rango de 1,13 a 1,14. La amplitud de este abanico —15 céntimos entre el extremo bajista y el alcista para el mismo trimestre— es en sí misma un indicador de la incertidumbre generada por la coincidencia de una guerra prolongada en Oriente Medio y un doble giro hawkish de los dos principales bancos centrales del mundo desarrollado.
Las proyecciones para 2027 muestran un patrón de mayor volatilidad respecto a 2026: continuación de la corrección en el primer trimestre, recuperación progresiva en el segundo, máximos anuales en el tercer trimestre y consolidación hacia fin de año. Los soportes técnicos clave se sitúan en 1,13 a 1,14 y las resistencias en 1,24 a 1,26.
| Mes | Apertura | Cierre | Mínimo | Máximo | Cambio |
|---|---|---|---|---|---|
| Enero 2027 | 1,175 | 1,148 | 1,132 | 1,175 | −2,3 % |
| Febrero 2027 | 1,148 | 1,152 | 1,136 | 1,164 | +0,3 % |
| Marzo 2027 | 1,152 | 1,176 | 1,152 | 1,190 | +2,1 % |
| Abril 2027 | 1,176 | 1,142 | 1,127 | 1,176 | −2,9 % |
| Mayo 2027 | 1,142 | 1,174 | 1,142 | 1,188 | +2,8 % |
| Junio 2027 | 1,174 | 1,176 | 1,159 | 1,190 | +0,2 % |
| Julio 2027 | 1,176 | 1,210 | 1,176 | 1,225 | +2,9 % |
| Agosto 2027 | 1,210 | 1,244 | 1,210 | 1,260 | +2,8 % |
| Septiembre 2027 | 1,244 | 1,247 | 1,228 | 1,262 | +0,2 % |
| Octubre 2027 | 1,247 | 1,248 | 1,229 | 1,263 | +0,1 % |
| Noviembre 2027 | 1,248 | 1,222 | 1,205 | 1,248 | −2,1 % |
| Diciembre 2027 | 1,222 | 1,213 | 1,199 | 1,225 | −0,7 % |
Las proyecciones tienen carácter informativo y no constituyen asesoramiento financiero. El sendero se ha recalibrado a la baja respecto a la versión de agosto para reflejar el nuevo punto de partida tras el giro hawkish conjunto de la Fed y el BCE en septiembre de 2026.
El pronóstico euro dólar a largo plazo para 2028 sigue siendo el horizonte de mayor incertidumbre del análisis, y esa incertidumbre se ha acentuado tras los acontecimientos de septiembre de 2026. Incorpora variables estructurales de difícil predicción: la resolución —o no— de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, la normalización de los ciclos monetarios en Estados Unidos y la eurozona tras el doble giro hawkish reciente, y el ritmo de integración económica europea. Las proyecciones divergen de forma notable: algunos analistas siguen contemplando una recuperación del euro hacia 1,40 en un escenario de resolución geopolítica y recortes agresivos de la Fed, mientras que otros anticipan una consolidación en niveles más bajos, entre 1,10 y 1,16, si el conflicto se prolonga y ambos bancos centrales mantienen políticas restrictivas de forma simultánea.
El escenario de referencia contempla que el EUR/USD oscile entre 1,14 y 1,29 durante 2028, con un promedio anualizado en torno a 1,18-1,20. Este rango, ligeramente más bajo que el manejado antes de septiembre de 2026, refleja el nuevo punto de partida tras el giro hawkish de ambos bancos centrales, aunque mantiene la lógica de fondo: la eventual normalización de las tasas de la Fed una vez controlada la inflación reduciría el atractivo relativo del dólar, mientras que los efectos rezagados del ciclo de subidas del BCE —ahora con tres movimientos ejecutados o previstos entre junio y octubre de 2026— podrían frenar la apreciación del euro en la primera mitad del año.
Desde la perspectiva macroeconómica, las proyecciones del personal del Eurosistema, publicadas el 10 de septiembre, sitúan la inflación de la eurozona en el 2,1 % para 2028 —revisada al alza desde el 2,0 % de la proyección de junio— con la subyacente en el 2,3 %. El crecimiento del PIB se mantiene sin cambios en el 1,5 % para 2028, sostenido por la demanda interna, el gasto en infraestructura y defensa —especialmente en Alemania— y una mejora gradual de las exportaciones, siempre que el choque energético no se intensifique más allá de lo ya incorporado en las proyecciones.
Para el dólar, el factor determinante en 2028 seguirá siendo la trayectoria definitiva de la Reserva Federal tras la subida de septiembre de 2026. Si esa subida resulta ser un episodio aislado y la inflación estadounidense converge de forma estable hacia el 2 % durante 2027, la Fed tendría margen para retomar recortes en 2028, debilitando al dólar y favoreciendo al euro. El escenario contrario, con una inflación persistente sostenida por el encarecimiento prolongado de la energía, mantendría los tipos elevados o incluso los subiría de nuevo, limitando el potencial alcista del par y anclando el EUR/USD en el rango de 1,14 a 1,20.
Las proyecciones para 2028 muestran una corrección inicial en el primer trimestre desde los niveles de cierre de 2027, seguida de una recuperación progresiva en la segunda mitad del año. Los soportes técnicos clave se ubican en 1,16 a 1,17 y las resistencias en 1,25 a 1,27.
| Mes | Apertura | Cierre | Mínimo | Máximo | Cambio |
|---|---|---|---|---|---|
| Enero 2028 | 1,213 | 1,186 | 1,169 | 1,213 | −2,2 % |
| Febrero 2028 | 1,186 | 1,195 | 1,178 | 1,213 | +0,8 % |
| Marzo 2028 | 1,195 | 1,217 | 1,195 | 1,238 | +1,8 % |
| Abril 2028 | 1,217 | 1,183 | 1,166 | 1,217 | −2,8 % |
| Mayo 2028 | 1,183 | 1,216 | 1,183 | 1,229 | +2,8 % |
| Junio 2028 | 1,216 | 1,218 | 1,201 | 1,237 | +0,2 % |
| Julio 2028 | 1,218 | 1,253 | 1,218 | 1,265 | +2,9 % |
| Agosto 2028 | 1,253 | 1,272 | 1,253 | 1,291 | +1,5 % |
| Septiembre 2028 | 1,272 | 1,274 | 1,255 | 1,293 | +0,2 % |
| Octubre 2028 | 1,274 | 1,270 | 1,255 | 1,274 | −0,3 % |
| Noviembre 2028 | 1,270 | 1,243 | 1,224 | 1,270 | −2,1 % |
| Diciembre 2028 | 1,243 | 1,233 | 1,214 | 1,247 | −0,8 % |
Las proyecciones tienen carácter informativo y no constituyen asesoramiento financiero.
El análisis técnico EUR/USD ha experimentado un vuelco completo respecto a la lectura de finales de agosto. A 14 de septiembre de 2026, el marco diario ha pasado de compra fuerte a venta fuerte, con las medias móviles marcando once señales de venta frente a una sola de compra. El marco semanal se mantiene en neutral, con un empate técnico de seis medias en compra y seis en venta, mientras que el marco mensual también permanece en neutral, con las medias móviles inclinadas a compra (siete frente a cinco) pero los osciladores repartidos de forma equilibrada. La lectura conjunta describe una corrección de corto plazo confirmada técnicamente, que todavía no ha logrado contaminar la estructura de más largo plazo.
En el marco diario, el RSI(14) se sitúa en 41,884, en zona de venta pero sin llegar a la sobreventa extrema, mientras que el Williams %R(14) en −88,888 y el CCI(14) en −225,362 sí marcan sobreventa, una divergencia que sugiere agotamiento de corto plazo dentro de la tendencia bajista diaria. El MACD(12,26) diario, sin embargo, se mantiene en terreno positivo con señal de compra en 0,002, un matiz relevante que reduce la convicción del cuadro bajista. El ADX(14) en 28,31 marca una tendencia todavía moderada, lejos de los 51,4 registrados a finales de agosto en el pico de la fase alcista. El resumen de indicadores técnicos del marco diario arroja una lectura de venta fuerte, con dos señales de compra y seis de venta entre los doce indicadores.
En el marco semanal, el RSI(14) se sitúa en 48,546, en terreno neutral, y el MACD(12,26) marca −0,001, en señal de venta marginal; el Stoch(9,6) en 69,204 y el StochRSI(14) en 56,32 se mantienen en zona de compra, generando un cuadro mixto. El resumen semanal de indicadores queda en un empate entre compra y venta que deja la señal global del marco en neutral, coherente con el empate de seis a seis en las medias móviles. En el marco mensual, el RSI(14) marca 53,867 y el MACD(12,26) 0,016, ambos en señal de compra o cercanos a ella, mientras que el Stoch(9,6) en 34,438 y el Williams %R en −70,424 se inclinan a venta; el resumen de indicadores del marco mensual es neutral, y el de medias móviles, de compra con siete señales frente a cinco, lo que deja la señal global del mes en neutral.
| Nombre | Valor | Acción |
|---|---|---|
| RSI(14) | 41,884 | Venta |
| STOCH(9,6) | 55,376 | Compra |
| STOCHRSI(14) | 0 | Sobrevendido |
| MACD(12,26) | 0,002 | Compra |
| ADX(14) | 28,31 | Venta |
| Williams %R | −88,888 | Sobrevendido |
| CCI(14) | −225,3621 | Sobrevendido |
| ATR(14) | 0,0044 | Menor volatilidad |
| Highs/Lows(14) | −0,004 | Venta |
| Ultimate Oscillator | 45,214 | Venta |
| ROC | −0,884 | Venta |
| Bull/Bear Power(13) | −0,007 | Venta |
Resumen del marco diario: venta fuerte, frente a la compra fuerte (11 señales de compra, 0 neutrales, 1 venta) registrada a finales de agosto.
| Nombre | Valor | Acción |
|---|---|---|
| RSI(14) | 48,546 | Neutral |
| STOCH(9,6) | 69,204 | Compra |
| STOCHRSI(14) | 56,32 | Compra |
| MACD(12,26) | −0,001 | Venta |
| ADX(14) | 29,283 | Venta |
| Williams %R | −42,377 | Compra |
| CCI(14) | 40,505 | Neutral |
| ATR(14) | 0,0112 | Menor volatilidad |
| Highs/Lows(14) | 0 | Neutral |
| Ultimate Oscillator | 50,716 | Neutral |
| ROC | −0,182 | Venta |
| Bull/Bear Power(13) | −0,0005 | Venta |
Resumen de indicadores del marco semanal: cuadro mixto sin predominio claro, frente a la compra fuerte con clara mayoría alcista de finales de agosto. La señal global del marco es neutral porque las medias móviles están empatadas a seis.
| Nombre | Valor | Acción |
|---|---|---|
| RSI(14) | 53,867 | Neutral |
| STOCH(9,6) | 34,438 | Venta |
| STOCHRSI(14) | 18,97 | Sobrevendido |
| MACD(12,26) | 0,016 | Compra |
| ADX(14) | 27,592 | Neutral |
| Williams %R | −70,424 | Venta |
| CCI(14) | −46,6176 | Neutral |
| ATR(14) | 0,0276 | Menor volatilidad |
| Highs/Lows(14) | 0 | Neutral |
| Ultimate Oscillator | 48,42 | Venta |
| ROC | 1,156 | Compra |
| Bull/Bear Power(13) | 0,0148 | Compra |
Resumen de indicadores del marco mensual: neutral, con señales repartidas. La señal global del marco es neutral pese a que las medias móviles se inclinan a compra (7 a 5), porque los osciladores mensuales permanecen sin predominio claro.
El consenso de medias móviles del marco diario arroja once señales de venta frente a una sola de compra —la MA50 simple, en 1,1535, la única que todavía respalda el precio—, un vuelco completo respecto a las once compras frente a una venta que este análisis registraba a finales de agosto. El cambio se explica por la pérdida de prácticamente todas las medias de corto y medio plazo tras el desplome de las últimas tres semanas: la MA5, la MA10 y la MA20 —en 1,1597, 1,1606 y 1,1627 respectivamente— han pasado de soporte a resistencia inmediata. En el marco semanal, el consenso está empatado a seis señales de compra y seis de venta, con la MA100 y la MA200 semanales todavía en compra (1,1350 y 1,1087) gracias al recorrido alcista de los últimos doce meses, mientras que las medias de más corto plazo ya se han girado a venta. En el marco mensual, el consenso es de siete compras frente a cinco ventas, confirmando que la estructura de largo plazo se mantiene intacta pese a la corrección reciente.
| Nombre | Simple | Señal | Exponencial | Señal |
|---|---|---|---|---|
| MA5 | 1,1597 | Venta | 1,1587 | Venta |
| MA10 | 1,1606 | Venta | 1,1604 | Venta |
| MA20 | 1,1627 | Venta | 1,1596 | Venta |
| MA50 | 1,1535 | Compra | 1,1575 | Venta |
| MA100 | 1,1556 | Venta | 1,1575 | Venta |
| MA200 | 1,1633 | Venta | 1,1576 | Venta |
Resumen de medias móviles en el marco diario: venta fuerte (11 ventas y 1 compra).
| Nombre | Simple | Señal | Exponencial | Señal |
|---|---|---|---|---|
| MA5 | 1,1605 | Venta | 1,1572 | Venta |
| MA10 | 1,1549 | Venta | 1,1567 | Venta |
| MA20 | 1,1548 | Compra | 1,1570 | Venta |
| MA50 | 1,1621 | Venta | 1,1523 | Compra |
| MA100 | 1,1350 | Compra | 1,1411 | Compra |
| MA200 | 1,1087 | Compra | 1,1276 | Compra |
Resumen de medias móviles en el marco semanal: neutral (6 compras y 6 ventas).
| Nombre | Simple | Señal | Exponencial | Señal |
|---|---|---|---|---|
| MA5 | 1,1555 | Venta | 1,1582 | Venta |
| MA10 | 1,1647 | Venta | 1,1580 | Venta |
| MA20 | 1,1505 | Compra | 1,1469 | Compra |
| MA50 | 1,1011 | Compra | 1,1263 | Compra |
| MA100 | 1,1200 | Compra | 1,1368 | Compra |
| MA200 | 1,1838 | Venta | 1,1520 | Compra |
Resumen de medias móviles en el marco mensual: compra (7 compras y 5 ventas).
Los puntos pivote calculados sobre TradingView para cada marco temporal, con datos del 14 de septiembre de 2026, son los siguientes. El pivote diario y semanal se han recolocado con fuerza a la baja junto con el precio; el pivote mensual, que se calcula sobre el rango de agosto, ofrece la referencia de más largo plazo.
| Método | S3 | S2 | S1 | Pivote | R1 | R2 | R3 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Clásico | 1,1575 | 1,1582 | 1,1587 | 1,1594 | 1,1599 | 1,1606 | 1,1611 |
| Fibonacci | 1,1582 | 1,1587 | 1,1589 | 1,1594 | 1,1599 | 1,1601 | 1,1606 |
| Camarilla | 1,159 | 1,1591 | 1,1592 | 1,1594 | 1,1594 | 1,1595 | 1,1596 |
| Woodie’s | 1,1575 | 1,1582 | 1,1587 | 1,1594 | 1,1599 | 1,1606 | 1,1611 |
| DeMark’s | — | — | 1,1585 | 1,1593 | 1,1597 | — | — |
| Método | S3 | S2 | S1 | Pivote | R1 | R2 | R3 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Clásico | 1,1477 | 1,1523 | 1,1562 | 1,1608 | 1,1647 | 1,1693 | 1,1732 |
| Fibonacci | 1,1523 | 1,1555 | 1,1576 | 1,1608 | 1,164 | 1,1661 | 1,1693 |
| Camarilla | 1,1577 | 1,1584 | 1,1592 | 1,1608 | 1,1608 | 1,1616 | 1,1623 |
| Woodie’s | 1,1473 | 1,1521 | 1,1558 | 1,1606 | 1,1643 | 1,1691 | 1,1728 |
| DeMark’s | — | — | 1,1542 | 1,1598 | 1,1627 | — | — |
| Método | S3 | S2 | S1 | Pivote | R1 | R2 | R3 |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| Clásico | 1,1296 | 1,1398 | 1,1508 | 1,161 | 1,172 | 1,1822 | 1,1932 |
| Fibonacci | 1,1398 | 1,1479 | 1,1529 | 1,161 | 1,1691 | 1,1741 | 1,1822 |
| Camarilla | 1,156 | 1,1579 | 1,1599 | 1,161 | 1,1637 | 1,1657 | 1,1676 |
| Woodie’s | 1,13 | 1,14 | 1,1512 | 1,1612 | 1,1724 | 1,1824 | 1,1936 |
| DeMark’s | — | — | 1,1559 | 1,1636 | 1,1771 | — | — |
El pivote diario en 1,1594 queda justo por encima del precio de la sesión, confirmando el sesgo vendedor de corto plazo: el par opera entre el soporte S1 en 1,1587 y el pivote. En el marco semanal, el pivote en 1,1608 también queda por encima de la cotización, con el primer soporte en 1,1562 y la primera resistencia en 1,1647; una pérdida de 1,1562 abriría la puerta a un test del 61,8 % de Fibonacci en 1,1472, el nivel que varios analistas técnicos han señalado como la referencia clave de la corrección en curso. En el marco mensual, el pivote en 1,1610 se sitúa apenas por encima del precio actual, con el soporte S1 en 1,1508 como primera referencia relevante a la baja y la resistencia R1 en 1,1720 como el nivel a superar para restablecer el sesgo alcista de más largo plazo.
El EUR/USD ha perdido en apenas tres semanas la práctica totalidad de las medias móviles de corto y medio plazo que hasta finales de agosto actuaban como soporte, incluidas la MA20, la MA10 y la MA5 diarias. El doble techo formado los días 20 y 21 de agosto en la zona de 1,1710-1,1711 ha quedado confirmado como resistencia estructural de corto plazo tras el fracaso del intento de continuación alcista. La estructura de máximos decrecientes desde el pico de enero en 1,2019 se ha reafirmado: el rebote de julio-agosto, que llegó a superar el canal bajista de medio plazo, no ha logrado consolidarse por encima del máximo mensual y el par ha vuelto a perder terreno frente al dólar.
Los niveles técnicos críticos bajo monitoreo son los siguientes:
La combinación de un marco diario en venta fuerte con los marcos semanal y mensual todavía en neutral sugiere que, por ahora, se trata de una corrección de corto plazo dentro de una estructura de más largo plazo que aún no se ha roto, más que de un cambio de tendencia confirmado en todos los horizontes. La divergencia entre el MACD diario —todavía en señal de compra— y el resto de osciladores del mismo marco, junto con las lecturas de sobreventa en el Williams %R y el CCI, apunta a que el movimiento bajista podría estar perdiendo intensidad en el muy corto plazo, aunque una confirmación real requeriría una recuperación sostenida por encima de la zona de pivotes en 1,1594-1,1610. El escenario técnico de referencia para las próximas semanas contempla dos catalizadores decisivos: la decisión de la Fed del 16 de septiembre, cuyo resultado determinará si el mercado empieza a descontar nuevas subidas o interpreta el movimiento como aislado, y la evolución de la guerra en Oriente Medio, que sigue actuando como telón de fondo inflacionario para ambas economías. Una ruptura confirmada por debajo de 1,1472 abriría la puerta a un test del rango de julio en torno a 1,1325-1,1400; una recuperación por encima de 1,1712 restablecería el sesgo alcista de agosto.
Los factores fundamentales del EUR/USD determinan sus tendencias estructurales a través de decisiones de política monetaria, divergencias macroeconómicas y dinámicas geopolíticas. A 14 de septiembre de 2026, el panorama fundamental ha cambiado de forma más significativa que en cualquier actualización anterior de este análisis: el motor dominante ha pasado de una Fed en pausa y un BCE hawkish a un escenario de doble endurecimiento simultáneo, con la Reserva Federal a las puertas de su primera subida de tipos desde 2023 y el Banco Central Europeo habiendo ejecutado ya su segunda subida del año.
La Reserva Federal celebra su reunión de política monetaria los días 15 y 16 de septiembre, la primera con la Síntesis de Proyecciones Económicas desde junio. El punto de partida es el rango de fondos federales del 3,50 %-3,75 %, mantenido en julio por una votación de 9 a 3 que ya reflejaba divisiones internas. El informe de empleo de agosto —162.000 nóminas frente a las 53.000 esperadas, con revisiones al alza de 55.000 empleos para junio y julio— y la confirmación de una inflación subyacente mensual del 0,3 % en el IPC de agosto, publicado el 11 de septiembre, han elevado la probabilidad de una subida de 25 puntos básicos a entre el 85 % y el 90 % según el CME FedWatch. Sería la primera subida de tipos de la Fed desde julio de 2023. Firmas como Capital Economics ya proyectan una segunda subida en diciembre de 2026 y una tercera en marzo de 2027, aunque el consenso de mercado sigue viendo este movimiento como una respuesta puntual al choque energético derivado de la guerra en Oriente Medio, más que como el inicio de un ciclo prolongado.
El Banco Central Europeo subió sus tres tipos de interés oficiales 25 puntos básicos el 10 de septiembre: la facilidad de depósito al 2,50 %, la de financiación principal al 2,65 % y la de crédito marginal al 2,90 %, con efecto desde el 16 de septiembre. Fue la segunda subida del año, tras la de junio, con una pausa en julio. La decisión fue unánime y la presidenta Christine Lagarde la calificó de «no-brainer» ante una inflación que se aceleró al 3,3 % en agosto. El comunicado del Consejo de Gobierno fue explícito sobre la persistencia del problema: la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo del 2 % durante un periodo prolongado, con el retorno al objetivo ahora proyectado para finales de 2027. Fuentes cercanas a las discusiones apuntan a que una tercera subida podría llegar ya en la reunión del 28-29 de octubre si los datos de inflación de septiembre no muestran signos de moderación; los mercados monetarios descuentan hasta tres subidas adicionales del BCE de aquí a marzo de 2027, seguidas de una cuarta hacia junio.
La inflación de la eurozona se aceleró al 3,3 % interanual en agosto, su nivel más alto en tres años, desde el 2,9 % de julio, según la estimación del Banco Central Europeo. La inflación energética se disparó al 14,3 % desde el 10,3 % de julio, reflejando en particular márgenes de refino más amplios sobre los combustibles líquidos y precios más altos de las materias primas energéticas. La inflación de alimentos se mantuvo estable en el 1,2 %. La inflación subyacente, excluyendo energía y alimentos, retrocedió ligeramente al 2,4 % desde el 2,5 % de julio, con los bienes acelerando del 0,9 % al 1,2 % y los servicios moderando del 3,3 % al 3,0 %, una composición que sugiere que el choque sigue siendo predominantemente energético y no de segunda ronda generalizada, aunque el propio BCE advierte de que la persistencia del encarecimiento aumenta el riesgo de que se traslade gradualmente a bienes y servicios.
En Estados Unidos, el IPC de agosto, publicado el 11 de septiembre, confirmó la tasa interanual en el 3,4 %, sin cambios frente a julio, con la gasolina subiendo un 3,9 % mensual y representando más de un tercio del incremento total. La inflación subyacente, sin embargo, ofreció una lectura mixta: bajó al 2,4 % interanual —su nivel más bajo desde marzo de 2021— pero subió un 0,3 % mensual, una décima por encima de lo esperado, lo que ha sido determinante para inclinar la balanza hacia una subida de tipos de la Fed. Las proyecciones del BCE sitúan la inflación de la eurozona en el 3,0 % para el conjunto de 2026, el 2,5 % para 2027 (revisada al alza desde el 2,3 %) y el 2,1 % para 2028 (desde el 2,0 %), con la subyacente en el 2,5 % en 2026 y 2027 y el 2,3 % en 2028.
El elemento que ha cambiado de forma más relevante respecto al análisis anterior es la magnitud del choque petrolero: el Brent, que en agosto oscilaba entre 79 y 93 dólares, cotiza ahora en torno a los 107 dólares tras la intensificación del conflicto en la primera quincena de septiembre, con Estados Unidos destruyendo varios petroleros iraníes e Irán reivindicando ataques contra buques estadounidenses en el estrecho de Ormuz. Para la eurozona, importadora neta de energía, este nuevo tramo de subida presiona directamente la inflación y refuerza el argumento para que el BCE mantenga un sesgo restrictivo; para Estados Unidos, el efecto es más ambiguo, pero el traslado a precios de la gasolina y el diésel ya es visible en los datos de agosto y complica la narrativa de una Fed que pueda ignorar el episodio como puramente transitorio.
La economía de la eurozona ha mostrado una resiliencia mayor de la esperada: el crecimiento del segundo trimestre de 2026 fue revisado al alza hasta el 0,6 % trimestral, por encima de la primera estimación del 0,4 %, apoyado en un repunte inesperado de la producción irlandesa y en la fortaleza de las exportaciones netas. La tasa de desempleo de la eurozona se mantiene sin cambios en el 6,4 % en julio. En Estados Unidos, el mercado laboral sorprendió al alza en agosto con 162.000 nóminas no agrícolas —el mayor incremento en cinco meses— frente a las 53.000 esperadas, mientras la tasa de desempleo se mantuvo estable en el 4,1 %. Los salarios medios por hora subieron un 3,1 % interanual. Este dato ha sido determinante para desplazar la atención de la Fed desde el mercado laboral —que hasta julio generaba dudas— hacia la inflación como principal preocupación de cara a la reunión de septiembre.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que se prolonga desde finales de febrero de 2026, ha dejado de ser una variable exógena puntual para convertirse en un factor estructural del análisis. Desde el 4 de marzo, el estrecho de Ormuz opera de facto cerrado, con el tráfico marítimo por la ruta reducido a una fracción mínima de su nivel habitual y Estados Unidos e Irán intercambiando ataques de forma recurrente sobre petroleros y activos navales en la zona. En la primera quincena de septiembre, fuerzas estadounidenses destruyeron varios petroleros iraníes que intentaban eludir el bloqueo, mientras Irán reivindicó ataques contra buques estadounidenses, llevando al Brent a superar brevemente los 100 dólares antes de estabilizarse en torno a los 104-107 dólares.
El consenso alcanzado en la conferencia APPEC de Singapur a comienzos de septiembre resume el nuevo diagnóstico del mercado: el enfrentamiento no muestra visos de resolución antes del final del actual mandato presidencial estadounidense, por lo que la disrupción de suministro debe tratarse como un nuevo suelo estructural del mercado petrolero, no como una prima de riesgo transitoria que se disipará con el tiempo. La Agencia Internacional de la Energía ha calificado la disrupción como el mayor choque de oferta de la historia del mercado petrolero global, y ha coordinado la mayor liberación de emergencia de reservas estratégicas jamás organizada.
Para el EUR/USD, la paradoja señalada en análisis anteriores se mantiene: un petróleo más caro perjudica el crecimiento europeo por la vía del encarecimiento energético, pero refuerza simultáneamente el argumento para que el BCE mantenga un sesgo restrictivo, mientras en Estados Unidos el mismo fenómeno alimenta la inflación y complica la narrativa de una Fed que pueda mantenerse al margen. El resultado neto de las últimas tres semanas ha sido, sin embargo, un fortalecimiento del dólar, porque el mercado ha revisado con mayor intensidad al alza la probabilidad de una subida de la Fed que la de subidas adicionales del BCE más allá de la ya ejecutada. Es un recordatorio de que, en episodios de choque energético compartido, el diferencial de política monetaria puede pesar más que el impacto directo sobre el crecimiento de cada bloque económico.
| Indicador | EE. UU. | Eurozona | Impacto EUR/USD | Importancia |
|---|---|---|---|---|
| Tipos de interés | 3,50-3,75 % (subida al 3,75-4,00 % descontada al 85-90 % para el 16/9) | 2,25-2,90 % (subida ejecutada el 10/9, efectiva el 16/9; posible cuarta subida en octubre) | Bajista para el euro en el corto plazo | Máxima |
| Inflación IPC | 3,4 % (agosto, confirmado el 11/9); subyacente 2,4 % | 3,3 % (agosto, máximo en 3 años); subyacente 2,4 %; energía +14,3 % | Alcista para el euro vía expectativas del BCE, pero superado por el efecto Fed | Máxima |
| Empleo | 162.000 nóminas en agosto (vs. 53.000 esperadas); paro 4,1 % | Desempleo en el 6,4 % (julio) | Bajista para el euro en el corto plazo | Máxima |
| PIB | Crecimiento proyectado 2026 en torno al 2,4 % | +0,6 % en el 2T de 2026 (revisado al alza) | Alcista moderado para el euro | Alta |
| Petróleo Brent | 104-107 USD/barril (semana del 14 de septiembre) | Diésel europeo con presión al alza sostenida | Ambiguo: alcista para el euro vía BCE, bajista vía crecimiento y vía inflación en EE. UU. | Alta |
| Déficit fiscal | 7,0-7,5 % del PIB | 3,6 % del PIB | Alcista a largo plazo para el euro | Media |
Fuentes: BLS, Eurostat, BCE, Reserva Federal, Trading Economics. Datos al 14 de septiembre de 2026.
El enfoque analítico para el pronóstico euro dólar combina tres pilares complementarios: análisis fundamental de las decisiones del Federal Reserve System y el Banco Central Europeo, modelos predictivos cuantitativos basados en series temporales, y evaluación del sentimiento mediante extracción de señales del mercado forex. La integración de estas metodologías permite generar proyecciones con mayor robustez que cualquier enfoque aislado, algo especialmente relevante en un entorno como el actual, donde la Fed y el BCE se mueven de forma simultánea y en la misma dirección restrictiva por primera vez en este ciclo.
Las técnicas de pronóstico integran análisis técnicos con filtros estadísticos como Hodrick-Prescott y ARIMA para descomponer el EUR/USD en sus componentes de tendencia, ciclo y estacionalidad. Los modelos estadísticos incorporan variables macroeconómicas en tiempo real, permitiendo ajustes dinámicos ante cambios en las expectativas de política monetaria, algo particularmente relevante en septiembre de 2026, cuando tanto la Fed como el BCE han reordenado sus trayectorias previstas en cuestión de semanas en respuesta al agravamiento del conflicto en Oriente Medio y a sorpresas en los datos de inflación y empleo.
La metodología incluye modelización GARCH para volatilidad condicional, redes neuronales para la identificación de patrones no lineales, y modelos de ensamble que ponderan diferentes horizontes temporales. Las series temporales procesadas mediante EViews permiten alcanzar tasas de acierto superiores al 70 % en la direccionalidad trimestral cuando las condiciones de mercado son estables; en períodos de alta volatilidad geopolítica y de política monetaria simultánea, como el vivido en septiembre de 2026, los rangos de confianza se amplían de forma significativa y los modelos se complementan con evaluación cualitativa intensiva.
El análisis fundamental constituye la base de las proyecciones mediante la interpretación económica de indicadores macroeconómicos clave. La inflación y los tipos de interés actúan como impulsores primarios: históricamente, cada punto porcentual de diferencial inflacionario a favor de Estados Unidos debilita al euro en torno a un 2,3 % en seis meses, aunque esta relación se ha vuelto más compleja en 2026, cuando ambas regiones han experimentado presiones inflacionarias simultáneas por el canal energético y el diferencial se mantiene contenido en torno a 0,1 puntos porcentuales (3,4 % en Estados Unidos frente al 3,3 % de la eurozona en agosto).
El PIB refleja la salud económica relativa: la brecha de crecimiento, con Estados Unidos proyectado en torno al 2,4 % para 2026 frente al 0,6 % trimestral registrado en la eurozona en el segundo trimestre, sigue fundamentando un sesgo bajista moderado sobre el EUR/USD desde la óptica del crecimiento, aunque la resiliencia europea reciente ha reducido esa asimetría más de lo previsto. La tasa de desempleo complementa este análisis (4,1 % en Estados Unidos frente al 6,4 % en la eurozona), señalando una mayor robustez relativa del mercado laboral estadounidense, reforzada por el sorprendente informe de nóminas de agosto.
| Indicador | Correlación EUR/USD | Impacto temporal | Prioridad |
|---|---|---|---|
| Diferencial de tipos de interés | −0,91 | Inmediato | Máxima |
| Diferencial de inflación | −0,82 | 2 días a 2 semanas | Máxima |
| Diferencial de PIB | +0,67 | 1 a 3 meses | Alta |
| Diferencial de desempleo | −0,54 | 2 a 4 semanas | Media |
| Balanza comercial | +0,43 | 1 a 2 meses | Media |
| Incertidumbre geopolítica | +0,61 | Inmediato | Alta |
Fuentes: análisis histórico de series temporales 2000-2025 basado en datos de BLS, Eurostat, FMI y OCDE; coeficientes de correlación según metodología Rossi.
La extracción de señales mediante análisis cuantitativo permite identificar tendencias subyacentes eliminando el ruido de corto plazo. El filtro Hodrick-Prescott, con parámetro lambda de 14.400 para datos diarios, separa el componente tendencial del cíclico en series temporales. Aplicado al EUR/USD en el contexto actual, el componente tendencial sigue reflejando el rally estructural iniciado en 2025, mientras que el componente cíclico señala que la corrección iniciada a finales de agosto de 2026 se encuentra todavía en una fase temprana, sin que el freno del movimiento en la zona de 1,1472-1,1534 indique por ahora que el giro cíclico se haya completado.
Los modelos ARIMA calibrados con datos de 2015 a 2026 proyectan una estabilización del par en el rango de 1,14 a 1,19 durante el cuarto trimestre de 2026, con bandas de confianza del 95 % condicionadas de forma crítica al resultado de la reunión de la Fed del 16 de septiembre y a la evolución de la guerra en Oriente Medio. Las técnicas de procesamiento de señales mediante wavelets identifican ciclos de diferentes frecuencias; el análisis detecta un ciclo dominante de 90 a 120 días en el par, que habría iniciado una nueva fase correctiva a finales de agosto tras completar su fase alcista previa.
Un ejemplo ilustrativo de la eficacia metodológica: en marzo de 2023, esta metodología anticipó la ruptura del soporte en 1,0500, proyectando un descenso hasta 1,0200 que se materializó en tres semanas, basándose en la convergencia de señales de agotamiento del impulso alcista. La misma lógica de convergencia de señales, aunque con parámetros actualizados, sustenta las proyecciones presentadas en este análisis para el periodo 2026-2028, en un contexto ahora marcado por el endurecimiento monetario simultáneo de la Fed y el BCE.
El año 2025 marcó el mayor avance anual del EUR/USD desde 2017. El par inició 2025 en torno a 1,03-1,04 y cerró el 31 de diciembre en 1,1733, acumulando una apreciación del 13,34 % desde los mínimos de enero. El recorrido no fue lineal: el año se articuló en tres fases claramente diferenciadas, cada una con sus propios catalizadores.
El año arrancó con el EUR/USD en mínimos cercanos a 1,0184, lastrado por las expectativas de que la Reserva Federal mantendría tipos elevados durante más tiempo y por la incertidumbre arancelaria asociada a la administración Trump. En los primeros meses del año, la Fed mantuvo tipos en el 4,50 % ante la preocupación de que los aranceles pudieran recalentar la inflación y frenar el proceso de desinflación. El par cotizó en un rango estrecho entre 1,02 y 1,09, sin dirección clara, mientras los mercados aguardaban señales de los bancos centrales.
El punto de inflexión llegó en primavera. La combinación de debilidad progresiva del dólar, alimentada por las dudas sobre la independencia de la Fed tras las presiones de la Casa Blanca, y el inicio del ciclo de recortes de la Reserva Federal impulsó al par con fuerza. La Fed realizó su primer recorte de tipos del año en septiembre, ante el deterioro del mercado laboral, llevando los fondos federales desde el 4,50 % hasta el 4,00 %. Simultáneamente, el BCE ejecutó cuatro recortes consecutivos de 25 puntos básicos durante la primera mitad de 2025, llevando la tasa de depósito desde el 3,00 % hasta el 2,00 %, donde permaneció desde julio. Esta asimetría, con la Fed recortando más agresivamente que el BCE, redujo el diferencial de tipos favorable al dólar y fue el motor fundamental del rally. El par alcanzó su máximo anual en 1,1873 en septiembre.
Tras los máximos de septiembre, el EUR/USD entró en una fase de consolidación en el rango 1,14 a 1,19. En noviembre, el par llegó a retroceder hacia 1,1470, un mínimo de tres meses, presionado por la demanda de refugio en dólares durante el cierre del gobierno estadounidense de 43 días, el más largo de la historia, antes de recuperarse cuando la postura dovish de la Fed volvió a tomar protagonismo. En diciembre, la Fed realizó su tercer recorte del año, de 25 puntos básicos, cerrando el año con el rango objetivo en 3,50 %-3,75 %. El par cerró diciembre en torno a 1,1738 a 1,1763, sumando entre 180 y 200 pips solo en el último mes del año.
Cuatro factores estructurales explican el rally del 13 % registrado durante el año. Primero, la política arancelaria de Trump, que generó incertidumbre sobre el crecimiento estadounidense y debilitó la confianza en el dólar como divisa de reserva estable. Segundo, el inicio del ciclo de recortes de la Fed, tres bajadas de 25 puntos básicos en el segundo semestre de 2025, frente a un BCE que pausó su propio ciclo de alivio antes de lo esperado. Tercero, la mejora relativa de las perspectivas fiscales europeas, liderada por el programa alemán de gasto en infraestructuras y defensa de un billón de euros, que redujo la prima de riesgo sobre activos europeos. Cuarto, la resiliencia del PIB de la eurozona, que registró un crecimiento del 1,4 % para el conjunto del año, superando las previsiones iniciales.
| Mes | Apertura | Máximo | Mínimo | Cierre |
|---|---|---|---|---|
| Enero 2025 | 1,0352 | 1,0534 | 1,0184 | 1,0397 |
| Febrero 2025 | 1,0364 | 1,0529 | 1,0213 | 1,0395 |
| Marzo 2025 | 1,0381 | 1,0954 | 1,0381 | 1,0824 |
| Abril 2025 | 1,0819 | 1,1547 | 1,0780 | 1,1389 |
| Mayo 2025 | 1,1325 | 1,1419 | 1,1075 | 1,1351 |
| Junio 2025 | 1,1351 | 1,1772 | 1,1351 | 1,1727 |
| Julio 2025 | 1,1787 | 1,1830 | 1,1407 | 1,1429 |
| Agosto 2025 | 1,1424 | 1,1731 | 1,1395 | 1,1686 |
| Septiembre 2025 | 1,1692 | 1,1873 | 1,1610 | 1,1731 |
| Octubre 2025 | 1,1736 | 1,1779 | 1,1524 | 1,1572 |
| Noviembre 2025 | 1,1601 | 1,1654 | 1,1470 | 1,1597 |
| Diciembre 2025 | 1,1602 | 1,1809 | 1,1590 | 1,1747 |
Fuente: datos históricos de mercado. El mínimo anual se registró en enero (1,0184) y el máximo en septiembre (1,1873).
Las estrategias de inversión en EUR/USD para 2026-2027 deben adaptarse a un entorno que ha cambiado de naturaleza en apenas tres semanas: de un mercado con sesgo alcista de corto plazo sostenido por una Fed en pausa, se ha pasado a un escenario de doble endurecimiento monetario simultáneo, con el BCE ya habiendo actuado y la Fed a las puertas de hacerlo. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que se prolonga desde finales de febrero sin resolución a la vista, añade una capa adicional de volatilidad e incertidumbre que exige una disciplina de gestión de riesgo reforzada.
El EUR/USD alcanzó su máximo de 2026 en 1,2019 el 27 de enero, antes de retroceder bruscamente durante febrero y marzo. Tras marcar el mínimo del año en 1,1325 en julio, el par encadenó una recuperación de más de 380 pips hasta el doble techo de 1,1710-1,1711 formado los días 20 y 21 de agosto. Desde entonces ha retrocedido más de 150 pips hasta el entorno actual de 1,1550, confirmando técnicamente un cambio de sesgo de corto plazo con la señal diaria pasando a venta fuerte. Este patrón —repunte técnico agotado en resistencia, giro hawkish de la Fed, y corrección sostenida— define el marco en el que deben diseñarse las estrategias: el sesgo de muy corto plazo se ha vuelto favorable al dólar, mientras que el sesgo estructural de medio plazo permanece más equilibrado, a la espera de que se aclare si la subida de la Fed es un episodio aislado o el inicio de un nuevo ciclo.
La estrategia principal para el inversor de corto plazo consiste en respetar la señal técnica diaria de venta fuerte mientras el par cotice por debajo de la zona de pivotes en 1,1594-1,1610, con el objetivo de continuidad más cercano en el retroceso de Fibonacci del 61,8 % en 1,1472 y, en caso de ruptura, en el rango de julio en torno a 1,1325-1,1400. Para el inversor de medio plazo que mantiene una visión estructuralmente alcista sobre el euro, los retrocesos hacia esta zona de soporte podrían ofrecer puntos de entrada más favorables que perseguir el precio, siempre condicionado a que la Fed confirme que la subida de septiembre no inaugura un ciclo prolongado.
Para operadores más activos, la doble cita de bancos centrales de esta semana —Fed el 16 de septiembre, seguida del Banco de Inglaterra el 17 y un probable movimiento del Banco de Japón el 18— configura uno de los episodios de mayor riesgo de evento del año. Conviene tener presente la divergencia entre marcos temporales: mientras el diario marca venta fuerte, el semanal y el mensual permanecen en neutral, lo que aconseja escalonar las entradas y evitar posiciones direccionales de alta convicción antes de conocer el resultado de la reunión de la Fed. Una gestión dinámica del stop-loss, basada en la estructura de mercado y no en valores fijos en pips, resulta más eficaz: situar el stop por encima de la zona de pivotes en caso de posiciones cortas, o por debajo del mínimo reciente de 1,1534 en caso de posiciones largas especulativas sobre un rebote técnico.
El carry trade en EUR/USD ha recuperado relevancia tras la subida del BCE: el diferencial de tipos se sitúa ahora en torno a 100 a 125 puntos básicos, todavía favorable al dólar. Si la Fed confirma la subida del 16 de septiembre, el diferencial se ampliaría de nuevo hacia la zona de 125 a 150 puntos básicos, reforzando el atractivo del carry a favor del dólar en el muy corto plazo, aunque una eventual tercera subida del BCE en octubre volvería a estrechar esa ventaja.
Para empresas con ingresos o costes denominados en euros o dólares, el pronóstico euro dólar 2026-2028 tiene implicaciones directas en la gestión del riesgo cambiario. Mediante forwards de tipo de cambio, las empresas pueden fijar un tipo futuro para transacciones internacionales predecibles, protegiéndose de la volatilidad asociada a la conversión de divisas.
Empresas con ingresos en euros y costes en dólares (exportadoras a Europa): los forwards de 6 a 12 meses que fijen tipos en la zona actual de 1,15 a 1,16 protegen frente a una eventual apreciación del euro si la Fed modera su tono tras septiembre, aunque la ventana de entrada se ha vuelto más favorable para quien busca fijar tipo ahora que hace tres semanas, cuando el par cotizaba por encima de 1,17.
Empresas con ingresos en dólares y costes en euros (importadoras desde Europa o con financiación en euros): las opciones call EUR/USD con vencimiento trimestral ofrecen protección asimétrica ante una eventual reversión alcista del euro si el BCE sorprende con una tercera subida en octubre, manteniendo la posibilidad de beneficiarse de la fortaleza actual del dólar si la Fed mantiene un sesgo restrictivo.
Empresas con exposición a ambas divisas: una estrategia de cobertura parcial del 50 % al 70 % de la exposición proyectada, revisada mensualmente en lugar de trimestralmente dada la velocidad de los cambios recientes, equilibra protección y flexibilidad ante un escenario de política monetaria que puede seguir moviéndose con rapidez.
El entorno de septiembre de 2026 exige disciplina especial en cuatro dimensiones. Primero, el dimensionamiento de posiciones: no superar el 2 % del capital por operación en trading activo, dado que la decisión de la Fed puede generar movimientos intradía superiores a 100 pips. Segundo, la diversificación temporal: escalonar las coberturas en diferentes vencimientos reduce el riesgo de ejecutar toda la cobertura justo antes de un evento de alto impacto como la reunión del 16 de septiembre. Tercero, el seguimiento de catalizadores binarios: la decisión de la Fed del 16 de septiembre, la del Banco de Inglaterra del 17, la del Banco de Japón del 18, y cualquier escalada adicional en el estrecho de Ormuz pueden mover el par entre un 1 % y un 2 % en sesiones individuales. Cuarto, la revisión frecuente de coberturas: el escenario macroeconómico de septiembre de 2026 ha demostrado que el cuadro técnico y fundamental puede revertirse por completo en menos de un mes, como ha ocurrido con el giro de compra fuerte a venta fuerte en el marco diario.
| Perfil | Estrategia | Horizonte | Objetivo |
|---|---|---|---|
| Trader activo | Ventas escalonadas en resistencia 1,1594-1,1610, objetivo 1,1472 | 2 a 4 semanas | Aprovechar la continuidad de la corrección con confirmación técnica |
| Inversor medio plazo | Esperar confirmación del resultado de la Fed antes de reconstruir posición larga | 6 a 12 meses | Reposicionamiento hacia 1,17-1,19 si la subida resulta aislada |
| Empresa con ingresos en euros | Forwards de 6 a 12 meses en la zona actual de 1,15-1,16 | 6 a 12 meses | Aprovechar el nivel más favorable de las últimas semanas |
| Empresa con costes en euros | Opciones call EUR/USD trimestrales | Trimestral | Protección asimétrica ante una tercera subida del BCE |
| Cartera diversificada | Cobertura parcial del 50 % al 70 % con revisión mensual | Mensual | Equilibrio entre protección y flexibilidad en entorno de alta incertidumbre |
Las estrategias presentadas tienen carácter informativo y no constituyen asesoramiento financiero. El trading en mercados de divisas conlleva riesgo de pérdida del capital invertido.
El análisis EUR/USD presentado a lo largo de este artículo proyecta un escenario de apreciación gradual del euro frente al dólar en el horizonte 2026-2028, pero el contexto de mediados de septiembre introduce una corrección de corto plazo que no puede ignorarse. Dos elementos han dominado las últimas tres semanas: la revalorización completa de las expectativas sobre la Fed, que ha pasado de una pausa asumida a una probabilidad de entre el 85 % y el 90 % de una subida de tipos el 16 de septiembre, y la confirmación técnica de un giro bajista en el marco diario tras el fracaso del doble techo de agosto en 1,1710-1,1711. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, lejos de resolverse, se ha intensificado en la primera quincena de septiembre y mantiene el petróleo por encima de los 100 dólares, actuando como telón de fondo inflacionario para ambas economías.
El EUR/USD cotiza a 1,1550 el 14 de septiembre de 2026, tras haber marcado un máximo mensual de 1,1712 el 20-21 de agosto y el mínimo del año de 1,1325 en julio. La estructura técnica se ha revertido en el marco diario, que ha pasado de compra fuerte a venta fuerte, mientras los marcos semanal y mensual se mantienen en neutral, señalando que la corrección todavía no ha contaminado la tendencia de más largo plazo. Lo que ha determinado el movimiento de las últimas semanas es la revalorización del diferencial de política monetaria: un BCE que ya ha actuado en septiembre frente a una Fed que se dispone a hacerlo, un vuelco respecto al escenario de pausa de la Fed que dominaba en agosto.
Para el conjunto de 2026, el consenso de analistas apunta ahora a un rango de 1,13 a 1,24, con un promedio en torno a 1,17 a 1,19, más bajo y más estrecho que en la actualización anterior. El cuarto trimestre sigue concentrando el mayor potencial alcista en el escenario base, pero ahora condicionado a que la subida de la Fed de septiembre resulte un movimiento aislado. Para 2027, el par podría oscilar entre 1,10 y 1,29, con la dispersión entre bancos de inversión más amplia de los últimos meses: desde el 1,10 de HSBC y JPMorgan hasta el 1,22-1,25 de Nomura y Scotiabank. El horizonte 2028 proyecta una consolidación en el rango de 1,14 a 1,29, con el equilibrio final dependiendo tanto del desenlace del conflicto en Oriente Medio como de la duración de los ciclos de endurecimiento monetario iniciados en 2026 a ambos lados del Atlántico.
Las recomendaciones para inversores y empresas con exposición EUR/USD se articulan en función del horizonte temporal y el perfil de riesgo, en un contexto de mayor incertidumbre que en actualizaciones anteriores de este análisis.
Para el corto plazo (1 a 3 meses), el resultado de la reunión de la Fed del 16 de septiembre es el catalizador dominante: una subida acompañada de un mensaje de que se trata de un movimiento aislado permitiría al euro estabilizarse e incluso recuperar parte del terreno perdido hacia la zona de pivotes en 1,1594-1,1610; una subida acompañada de señales de un ciclo prolongado —o, en el extremo contrario, la ausencia de subida pese a las expectativas del mercado— generaría volatilidad adicional en cualquier dirección. Los retrocesos hacia 1,1472 ofrecen una zona de referencia técnica relevante para quienes mantienen una visión estructuralmente alcista sobre el euro a medio plazo.
Para el medio plazo (6 a 12 meses), el escenario base contempla una recuperación gradual hacia 1,17-1,19 condicionada a que la Fed no encadene subidas adicionales más allá de septiembre y a que el BCE mantenga su sesgo restrictivo con al menos una subida más antes de fin de año. Empresas con ingresos en euros deberían valorar forwards a 6-12 meses en el rango actual de 1,15 a 1,16, un nivel más favorable que el de hace tres semanas; empresas con costes en euros pueden seguir beneficiándose de opciones call trimestrales como protección asimétrica ante una eventual tercera subida del BCE.
Para el largo plazo (2027-2028), los objetivos institucionales se han polarizado de forma notable: mientras Scotiabank, Nomura, UBS y otros bancos mantienen objetivos de 1,20 o superiores apoyados en la tesis de desdolarización estructural, HSBC, JPMorgan, Goldman Sachs y Danske Bank han recortado sus previsiones hacia 1,10-1,12, reflejando un mayor escepticismo sobre la capacidad del euro para revalorizarse mientras persista la guerra en Oriente Medio y la Fed mantenga opcionalidad para subir tipos. La disciplina en la revisión frecuente de coberturas y el seguimiento estrecho de los catalizadores de esta semana —Fed, Banco de Inglaterra y Banco de Japón— resultan más importantes que nunca para adaptar las estrategias a un escenario que puede seguir evolucionando con rapidez.
La gestión del riesgo cambiario en el entorno actual exige flexibilidad máxima: los modelos construidos sobre la narrativa de una Fed en pausa prolongada que dominó julio y agosto de 2026 han quedado obsoletos en cuestión de semanas, y deben actualizarse para incorporar un escenario en el que ambos bancos centrales pueden endurecer su política de forma simultánea mientras una guerra prolongada en Oriente Medio sigue alimentando la inflación en ambos bloques económicos. Como ha demostrado el cuadro técnico al pasar de compra fuerte a venta fuerte en apenas tres semanas, la velocidad de los cambios en este ciclo obliga a revisar las posiciones con una frecuencia muy superior a la habitual.
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Los datos, previsiones de precio e indicadores técnicos citados en este artículo se basan en las siguientes fuentes:
Datos actualizados: 14 de septiembre de 2026.
Todas las previsiones incluidas en este artículo tienen carácter exclusivamente informativo y no constituyen asesoramiento financiero.
Los datos de predicción se basan en la información disponible durante la segunda semana de septiembre de 2026, antes de conocerse el resultado de la reunión de la Reserva Federal del 16 de septiembre. Las predicciones tienen carácter analítico — no constituyen una recomendación de inversión. J2T es un bróker CFD regulado (licencia CySEC).